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Ana María Orozco, de Betty la fea a estrenar en teatro independiente de Buenos Aires

“Nos inspiramos en cómo sería perderse y cómo uno a veces necesita correrse de su cotidianeidad para ver qué está pasando. Salir y respirar, y situamos la obra en la reserva natural”, dice Francisco Lumerman, quien estrena “El árbol más hermoso del mundo”, protagonizada por Ana María Orozco (Betty la fea) y Salvador del Solar.

La obra del autor y director de “Muerde” y “El amor es un bien” debuta el sábado en Moscú Teatro y ofrece cinco semanas los sábados y domingos. La historia gira en torno a una mujer que se extravía en una reserva natural y un guardaparques que la rescata cuando ella ruega no ser reportada. Dejarlo todo atrás y recomenzar, los secretos y el precio a pagar.

Cuenta con música original de Agustín Lumerman, escenografía de Rodrigo Gonzalez Garillo y luces de Ricardo Sica. Conversamos con Lumerman.

Periodista: ¿Cómo apareció este escenario de la reserva natural, el guardaparques y la mujer perdida?

Francisco Lumerman: Cuando hablamos con el equipo sobre nuestras ganas de trabajar juntos aparecieron temas que nos interesaban como el cuidado de la naturaleza y ahí surgió el parque. Estaba la premisa de la mujer que decide abandonar su vida cotidiana y huir misteriosamente con su auto. La obra son dos opuestos que se juntan, una que llega de la ciudad con su bagaje neurótico y otro rodeado por la naturaleza amenazada por incendios. Pasan por una transformación y mi teoría es que los árboles se conectan por debajo de la tierra y se pasan información a través de las raíces, algo parecido les pasa a los personajes.

P.: ¿De dónde surge la intención de hablar de dejar todo atrás y hacer borrón y cuenta nueva?

F.L.: Es una fantasía de muchos, ¿que sería si pudiéramos escapar de nuestras vida? Y la pregunta de si la vida es una construcción, cuanto está ligada a deseos, a los mandatos. Nos inspiramos en como sería perderse y cómo uno a veces necesita correrse de su cotidianeidad para ver qué está pasando. Salir y respirar, puede ser durante un viaje o en una tarde.

P.: ¿Cómo se sumó Ana María Orozco?

F.L.: A partir de ver mi obra “El amor es un bien” en Perú ella se acercó y se armó el equipo de manera natural, con muchas charlas sin intenciones, en algún momento queríamos hacer la obra pero por los muchos compromisos de Ana en TV se complicaba. Quiso asumir el riesgo y nos entusiasmó. Trabajamos libres en el teatro alternativo, en Moscú. El material está creado a la medida de quienes son los actores y el desafío de explorar.

P.: ¿Cómo son estos personajes?

F.L.: Ana encarna una mujer que parece decidida, que va para adelante, que usa el humor para no conectar tanto con sus emociones y viene de una pérdida importante. Se divierte, por momentos su neurosis juega malas pasadas y está curiosa por salir a buscar algo que no sabe que es. Julián está mucho tiempo solo, tiene un vinculo amistoso con este árbol que parece lejos de la sociedad de consumo y está en crisis por como está siendo dañado el parque.

P.: ¿Qué temas aborda la obra?

F.L.: Uno descubre las obras cuando en su combina con el público pero a priori plantea un encuentro entre dos personas que se ayudan y se dan la mano. Es un encuentro con humor y eso los mueve de sus estructuras previas. Dos personas que se tratan bien, que son solidarias con el otro, es algo que estamos necesitando, y esta obra intenta responderle a los nuevos tiempos. Aborda las segundas oportunidades en ciertos momentos de la vida, la posibilidad de volver a elegir, está la naturaleza y cómo los humanos necesitamos el hábitat del mundo y a la vez complicamos esa posibilidad, por ejemplo talando el Amazonas, el pulmón del mundo.

P.: ¿Cómo trabajaste la puesta de una reserva natural en el teatro independiente?

F.L.: Era desafiante. Cuando la escribí me preguntaba como representaría eso pero me olvidé en ese momento de las condiciones de producción y de Moscú teatro como espacio. Eso me permitió desarrollar su imaginario. Sabíamos que desde lo espacial había que crear el dispositivo que iba a proponer la obra, estar en esta reserva natural, este árbol, sabiendo que buscábamos un código bello pero al mismo tiempo íbamos a trabajar sobre una síntesis porque al teatro es difícil convertirlo en naturaleza. Cualquier cosa es réplica. Qué elementos, que material, quisimos todo en madera y disparar la imaginación de quien lo mira.

P.: ¿Hay mucho trabajo de luz y sonido?

F.L.: Lo sonoro lo hizo mi hermano, un musico espectacular con quien trabajamos mucho en crear climas, también nos permitió poetizar el elemento del sonido como generador de climas.

P.: ¿Cómo ves el teatro y la cultura hoy?

F.L.: Yo estoy en momento de mucha producción y al tener un teatro sé que está difícil para la actividad hacer que funcione. Los costos están muy altos, es difícil sostener con las entradas que están en 40% de caída. Pero estoy en obras que funcionan y traccionan público, es un gran esfuerzo de equipos y actores y al mismo tiempo nuestra actividad es necesaria, la gente nos lo hace saber. La necesidad de trabajar y expresar hace que la actividad siga reinventándose y buscando los recovecos por donde poder desplegarse. Es importante que la cultura tenga apoyo estatal , no porque eso resuelva algo, lo digo como actor, como dueño de sala , esos apoyos no determinan que las cosas se hagan pero permiten respiro. Lo más importante es entender que todos los tiempos son necesarios de narrarse y transformar en cuento, canción, obra, película. Que no se entienda eso como necesidad es algo que nos daña como sociedad, no a los que hacemos solamente, a todos, porque sino no encontramos reflejos. Si solo se cuenta lo que es negocio queda parte sin ser contada y que es vital, además luego sirve como nueva narrativa justamente para lo que termina siendo negocio.

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