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Milei y un gobierno jaqueado


El proyecto libertariano ante una crisis total. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite todos los sábados de 12 a 14 por Radio Con Vos 89,9.

Sábado 30 de agosto 12:44

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  •  El Gobierno de Javier Milei atraviesa su primera gran crisis integral. Esto es una combinación de crisis política (disparada por el escándalo de las coimas en el área de Discapacidad, que golpea especialmente a Karina Milei, pero que va mucho más allá y afecta a toda la coalición), de crisis económica (porque es evidente que el esquema no funciona y todos los días meten parches que no resuelven nada) y de crisis social, que se expresa en múltiples planos: ingresos, empleo, salud, educación, entre otros.
  •  El escándalo en la Agencia Nacional de Discapacidad no solo dejó al descubierto un caso de corrupción, sino también una forma de gobernar. Porque la lógica del mileísmo no es la de un partido en el sentido clásico —con cierta homogeneidad programática o ideológica—, sino la de una banda improvisada de recién llegados que tocaban la música que le gustaba escuchar el establishment empresario que lo apadrinó para ver hasta dónde podía llegar en su hoja de ruta. Un programa de reseteo general del país para que los ricos se lo pusieran de sombrero. A la vez, encarnó —en una coyuntura— la herramienta elegida por una parte mayoritaria de la sociedad para rechazar todo lo anterior.
  •  El método para unificar y dirigir a un grupo con esas características tan peculiares fue, en gran medida, el garrote y la coima: más de 100 funcionarios despedidos, vaya a saber cuántos comprados o disciplinados. Cuando eso estalla, no explota un hecho individual: estalla un sistema.
  •  En lo económico, el laberinto es cada vez más evidente. El aumento de los encajes obligatorios a los bancos o los ajustes de emergencia para sostener una estabilidad ficticia son manotazos de ahogado de un “modelo” que se muerde la cola. Un importante analista político me decía esta semana, comparando esta experiencia con el menemismo: “Milei tiene las acusaciones de corrupción del ‘91, pero con la economía del ‘97. El peor de los mundos”.
  •  En este espacio alguna vez hablamos de un “menemismo acelerado” y de la velocidad que Milei le imprimió a la política argentina. Bueno, hoy es víctima de esa misma aceleración.
  •  Cierto freno en la suba de los precios, el vértigo de los cambios y el hartazgo social contra todo lo anterior generaron un hechizo inicial que le dio margen al Gobierno para aplicar su plan que fue un ajuste importante, pero parece que para los que mandan no alcanza. Con la misma velocidad, el hechizo se está rompiendo. El vínculo con la sociedad está en quiebra o con esa parte de la sociedad que había depositado su confianza: lo muestran tanto las encuestas de opinión como los sondeos electorales. La última encuesta de Shila Vilker reflejó un derrumbe estrepitoso de la imagen de Milei, de Bullrich y de Karina Milei. Y fue impactante porque TresPuntoCero no era de las consultoras que solían medirle mal al Gobierno.
  •  La crisis también se vio en la calle: en los fallidos actos de campaña en Lomas de Zamora, Junín, Corrientes. Insultos, rechazos, abucheos. Y frente a esto aparecen, como siempre, los sommeliers de las protestas que discuten si son “genuinas” o si hubo militantes detrás. No es importante. Lo central es que expresan un clima social: dejaron a Milei y a sus candidatos desencajados, y no generaron indignación masiva. Se indignó Majul, Eduardo Feinmann y algún otro, no mucho más.
  •  Todo esto remite a una discusión más general. Cuando Milei ganó, muchos se apresuraron a diagnosticar que había surgido una mayoría estable y decidida a respaldar un proyecto neoliberal. Que había consenso ideológico y social para semejante plan. Un nuevo intento de neoliberalismo con apoyo popular. Pero algunos advertimos que la conciencia social era más contradictoria, incluso entre quienes habían votado a Milei.
  •  Antonio Gramsci, el gran militante y teórico del comunismo italiano, decía que en toda conciencia popular —por contradictoria que fuera— siempre había un “núcleo de buen sentido”. Ese núcleo, en Argentina, se expresó en el rechazo a “la casta”, más allá del uso que hizo Milei de ese sentimiento, pero también en la defensa de conquistas elementales: la universidad pública, la salud, el Garrahan, los derechos de los jubilados o las personas con discapacidad. Hoy ese “buen sentido” empieza a volverse contra Milei, que aparece como parte de la casta y defensor de los privilegiados, con los mismos métodos de siempre.
  •  Un ejemplo adicional: esta semana la consultora Taquion publicó un estudio sobre la percepción que tienen los argentinos de los sindicatos con 1800 casos online. Resultados: la confianza en los gremios para defender el salario es prácticamente nula. Pero, frente a la pregunta de si es importante el derecho de huelga, 7 de cada 10 respondieron que sí. Ahí aparece, otra vez, ese núcleo contradictorio pero con reservas siguen latentes en la sociedad. Los derrotistas de siempre dirían que “la sociedad ya no cree en la organización colectiva”. Otros responderíamos quizá no confía en estos sindicatos como están hoy, pero una inmensa mayoría reivindica la acción central por la cuál existe un sindicato: la huelga.
  •  Volviendo al inicio: ¿Cuál es, entonces, la razón más profunda de esta crisis integral? La inviabilidad del proyecto. En un país como la Argentina, sólo podría imponerse a partir de derrotas históricas mucho más profundas que las sufridas en los últimos años. El respaldo ideológico era más endeble de lo que se decía, por eso se erosiona tan rápido. Las derrotas en el Congreso, la caída en las encuestas son sólo expresiones de una relación de fuerzas que, en definitiva, vuelve a imponer su ley de hierro.
  •  Ese es el punto de partida: la capacidad de bloqueo frente a un proyecto reaccionario que mutó en tiempo récord hacia un Gobierno jaqueado. Lo que falta es construir una fuerza que pueda ir más allá, que organice ese malestar y esos “núcleos de buen sentido” en una alternativa política, social y programática de los trabajadores, las trabajadoras y las mayorías populares.
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    Fernando Rosso

    Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.

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