El ministro de Economía señaló que los factores políticos afectan la confianza y el costo del financiamiento, en un contexto de ajuste y tensiones sociales.
El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que los avances en el frente económico, como los acuerdos con el FMI y bancos multilaterales, no logran reducir el índice de riesgo país, atribuyendo esta situación a factores políticos que afectan la gobernabilidad y la confianza de los inversores.
El problema se manifiesta en el alto costo del crédito para el Tesoro. A principios de marzo, la salida del secretario de Finanzas, Alejandro Lew, y su reemplazo por Federico Furiase, estuvo ligada a la necesidad de reducir esas tasas. El objetivo del Gobierno es refinanciar deuda a tasas razonables, con un riesgo país por debajo de los 400 puntos básicos, para no comprometer las reservas y sostener el superávit fiscal.
Este superávit se mantiene con una fuerte contracción del gasto, generando tensiones. Recientemente, se debió pagar un bono de emergencia a fuerzas de seguridad que amenazaban con protestar por problemas en su cobertura sanitaria. También hay demoras en subsidios por discapacidad y falta de fondos para obras sociales sindicales, en un marco de paralización general de la obra pública.
Los inversores externos vinculan el alto riesgo argentino con la dinámica electoral, temiendo un posible cambio en la política fiscal. No obstante, una reciente decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que revocó una condena por 16.000 millones de dólares contra el Estado argentino por la estatización de YPF, eliminó un factor de presión para el gobernador Axel Kicillof.
Internamente, la imagen del portavoz presidencial, Manuel Adorni, se deterioró según una encuesta reciente, en un contexto donde la estrategia discursiva oficial enfatiza la oposición al kirchnerismo, lo que, según analistas, podría afectar tanto el consenso electoral como el inversor.