El destructor estadounidense, valuado en 8.000 millones de dólares, completó sus pruebas tras una transformación que lo convierte en el primer buque de superficie de la Armada con capacidad para lanzar este tipo de armamento.
Tras un extenso período de modernización, el destructor furtivo USS Zumwalt (DDG 1000) culminó sus pruebas de mar. La actualización, realizada en los astilleros de Huntington Ingalls Industries en Mississippi, tuvo como principal objetivo dotarlo de la capacidad de lanzar misiles hipersónicos Conventional Prompt Strike (CPS).
El buque, botado en 2013 y en servicio desde 2016, es el primero de su clase en completar este proceso. Sus cañones automáticos de largo alcance (AGS) fueron reemplazados por tubos lanzadores CPS. Las pruebas validadas incluyeron el sistema de propulsión, las interfaces de combate y las modificaciones estructurales, reabriendo formalmente su vida operativa.
Las modificaciones implicaron la instalación de cuatro tubos lanzamisiles en la proa, con capacidad para albergar un total de doce proyectiles hipersónicos, además de nuevos sistemas de lanzamiento vertical Mk57. Esto requirió una reasignación significativa del espacio interno del buque.
El USS Zumwalt, con un desplazamiento de 15.000 toneladas y 182 metros de eslora, es uno de los destructores más grandes del mundo. Su diseño angular reduce la firma radar y opera con una tripulación de 148 personas gracias a un alto nivel de automatización.
Según publicaciones especializadas, el sistema CPS utiliza un propulsor de dos etapas para lanzar un cuerpo de planeo hipersónico (C-HGB), que puede superar velocidades de Mach 5 y maniobrar de forma impredecible, dificultando su intercepción. Se espera que las otras dos unidades de la clase, el USS Michael Monsoor y el USS Lyndon B. Johnson, pasen por modernizaciones similares.