El incremento del 25% en el precio del combustible, junto a la caída en la demanda y la reducción de subsidios, ha llevado a una disminución de hasta el 20% en las frecuencias de algunas líneas de transporte público.
El aumento del 25% en el precio del gasoil desde la segunda quincena de marzo afecta directamente a las empresas de colectivos. Este incremento se produce en un contexto de caída en la demanda del transporte público y de reducción de los subsidios estatales, lo que ha derivado en una disminución de las frecuencias que, en algunas líneas, alcanza el 20%.
El gasoil representa aproximadamente el 20% de la estructura de costos de una empresa de transporte. Actualmente, su precio mayorista supera los $2100 por litro, mientras que en las planillas oficiales de las Secretarías de Transporte figura en $1744, generando una brecha de más de $350 por litro no contemplada por las autoridades.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde se recorren unos 85 millones de kilómetros mensuales, el consumo de gasoil es de alrededor de 42,5 millones de litros al mes. Un aumento del 25% en este insumo, sin compensación tarifaria o subsidio adicional, representa un impacto financiero significativo para el sector.
Esta situación se agrava por la caída en el uso del servicio. En el último año, la demanda de colectivos en el AMBA disminuyó un 12%, equivalente a más de 1,1 millón de pasajeros diarios menos. A largo plazo, la reducción es más marcada: hay un tercio menos de pasajeros que hace una década.
Entre las causas de esta baja se encuentran la falta de recuperación en sectores que generan demanda de transporte (como industria, construcción y comercio), el deterioro del servicio con frecuencias más espaciadas, y el aumento de la tarifa por encima de la inflación en un contexto de salarios rezagados.
En los últimos cuatro años, el parque de colectivos en el AMBA se redujo de 18.500 a 15.500 unidades, es decir, 3000 vehículos menos. La contracción responde a la disminución de subsidios, que no fue compensada totalmente por aumentos tarifarios. Actualmente, el subsidio representa el 63% de los ingresos de las empresas, frente al 91% que representaba en diciembre de 2023.
La gestión tarifaria añade complejidad al escenario, ya que las tres jurisdicciones del AMBA (Nación, Ciudad y Provincia de Buenos Aires) aplican criterios distintos para los ajustes, resultando en diferentes precios finales del boleto.
El aumento del gasoil expone especialmente a las empresas más pequeñas, que no cuentan con el mismo acceso al crédito que las grandes para financiar la compra del combustible. Además, el precio mayorista del gasoil es actualmente entre un 8% y un 10% más caro que el minorista, una relación históricamente inversa.
Este cambio en el mercado responde, en parte, a un acuerdo informal entre refinadoras para mantener estable el precio local del barril de petróleo por 45 días, a pesar de que la cotización internacional es más alta, con el compromiso de compensar la diferencia cuando esta baje.