Estudios científicos demuestran que el ejercicio muscular supervisado y progresivo puede generar ganancias de masa y fuerza incluso en personas mayores de 85 años, desafiando creencias previas sobre los límites de la edad.
La creencia de que la capacidad de ganar músculo y fuerza disminuye drásticamente con la edad está siendo revisada por la ciencia. Investigaciones recientes indican que, con un entrenamiento adecuado, las personas mayores pueden obtener beneficios significativos independientemente de su edad.
Un estudio realizado por la Universidad de La Frontera (Chile) y la Universidad de Maastricht (Holanda) analizó el impacto de rutinas de fuerza supervisadas, tres veces por semana durante tres meses, en dos grupos: personas de 65 a 75 años y mayores de 85. Los resultados mostraron que ambos grupos aumentaron su masa muscular esquelética de manera similar, desafiando la hipótesis inicial de que los más mayores se beneficiarían en menor medida.
«Para nuestra sorpresa, todas las personas mayores se beneficiaron con este tipo de entrenamiento de manera similar, independientemente de su edad», explicó Gabriel Marzuca, autor principal de la investigación. El especialista señaló que estos hallazgos cuestionan la idea de que las personas de edad avanzada tienen menos probabilidades de ganar músculo en comparación con otros grupos.
Expertos consultados coinciden en que, si bien la respuesta muscular puede ser menor que en jóvenes, factores como descansos inadecuados, protocolos no adaptados o falta de carga progresiva suelen ser la causa de resultados limitados, más que la edad en sí misma.
Julián Alcázar, investigador del CIBERFES, destacó la importancia de no atribuir al envejecimiento normal los cambios que en realidad son consecuencia de hábitos modificados, como el aumento del sedentarismo, la eliminación del ejercicio de intensidad y una peor alimentación. «No nos debemos resignar y abrazar las consecuencias negativas del envejecimiento, porque se pueden prevenir y evitar, o en el peor de los casos, ralentizar», argumentó.
Se estima que, sin intervención, a partir de los 40 años se pierde alrededor de un 8% de la masa muscular por década, un proceso que se acelera después de los 60. Mantener una buena cantidad y calidad muscular es clave para preservar la fuerza, el rendimiento físico para actividades diarias y la independencia, además de ayudar a prevenir condiciones como la fragilidad o la sarcopenia.
Los especialistas recomiendan el entrenamiento de fuerza a lo largo de todo el ciclo vital, destacando su importancia progresiva a medida que se envejece, siempre bajo supervisión y con programas individualizados.