Una investigación del Instituto Karolinska, que siguió a más de 20.000 adultos por casi 20 años, distingue entre el sedentarismo pasivo y el activo, vinculando este último con un menor riesgo de deterioro cognitivo.
Un estudio longitudinal del Instituto Karolinska en Suecia, publicado en el American Journal of Preventive Medicine, analizó la relación entre distintos tipos de comportamientos sedentarios y el desarrollo de demencia. La investigación, que siguió a 20.811 adultos de entre 35 y 64 años durante 19 años, propone una distinción clave: no todo el tiempo que se pasa sentado tiene el mismo efecto.
El trabajo diferencia entre el sedentarismo pasivo (como ver televisión) y el sedentarismo mentalmente activo (como leer, trabajar en una oficina o realizar actividades que demandan participación cognitiva). Los resultados indican que los períodos prolongados de inactividad con baja estimulación cognitiva se asocian con un mayor riesgo de desarrollar demencia.
Por el contrario, las actividades sedentarias que implican un esfuerzo mental mostraron estar asociadas con un menor riesgo. El estudio sugiere que reemplazar comportamientos sedentarios pasivos por otros mentalmente activos podría reducir la probabilidad de aparición de demencia en etapas posteriores de la vida, incluso manteniendo constantes los niveles de actividad física ligera o moderada.
«La forma en que usamos nuestro cerebro mientras estamos sentados parece ser un determinante crucial del funcionamiento cognitivo futuro», señaló el investigador principal, Mats Hallgren. El análisis se basó en encuestas y en la vinculación con registros nacionales de salud de Suecia. Los autores aclaran que, si bien el diseño prospectivo permite inferir relaciones, se necesitan ensayos controlados para confirmar la causalidad.
El hallazgo resalta que el sedentarismo es un factor modificable y que combinar la actividad física con la estimulación cognitiva durante los períodos en que se permanece sentado podría ser parte de estrategias para reducir riesgos asociados al deterioro cognitivo.