La entidad rectora del fútbol implementó un sistema de precios dinámicos que elevó el costo de los boletos para 40 partidos, generando críticas por su accesibilidad.
El Mundial de fútbol 2026, que será el primero organizado por tres países (Estados Unidos, Canadá y México) y contará con 48 selecciones, enfrenta cuestionamientos por la política de precios de sus entradas. La FIFA reinició la comercialización de boletos la semana pasada con aumentos significativos en 40 de los 104 partidos del torneo, sin ofrecer opciones más económicas.
Los precios para la final experimentaron el incremento más notable: las entradas de la categoría más cara pasaron de 6.370 dólares en octubre a 10.990 dólares. Subas importantes también se registraron en semifinales, cuartos de final y en los partidos inaugurales de cada país anfitrión.
El sistema de precios dinámicos ha resultado en valores elevados incluso para el público local. Según datos oficiales, el salario mensual promedio en Estados Unidos es de 5.820 dólares, en Canadá de 4.117 y en México de 901 dólares, lo que contrasta con el costo de los boletos.
Además de los precios, el proceso de venta ha generado malestar por falta de información sobre la cantidad de entradas liberadas y por errores técnicos en la plataforma que dificultaron las compras.
La medida ha recibido críticas formales. Un grupo de 69 congresistas demócratas de EE.UU. envió una carta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, argumentando que la política hace al evento «excluyente e inaccesible». Asimismo, organizaciones de hinchas y consumidores en Europa presentaron una queja ante la Comisión Europea, acusando a la FIFA de abusar de su posición monopolística.
La FIFA no ha dado explicaciones detalladas sobre los redireccionamientos erróneos en su web y señaló que liberará entradas adicionales de manera gradual, sin precisar fechas o cantidades.