La retirada de EE.UU. de organismos multilaterales y las intervenciones unilaterales generan un debate sobre el futuro del sistema global de normas.
Desde su retorno a la presidencia, Donald Trump ha impulsado cambios significativos en la política exterior de Estados Unidos. Entre las medidas más destacadas se encuentran la intervención militar en Venezuela e Irán sin autorización del Congreso estadounidense ni del Consejo de Seguridad de la ONU, la salida de numerosos acuerdos internacionales y la reducción del financiamiento a Naciones Unidas.
Estas acciones han generado un debate sobre la vigencia del orden internacional multilateral construido después de la Segunda Guerra Mundial. Analistas señalan que el principio de multilateralismo enfrenta un desafío sin precedentes, mientras algunos gobiernos cuestionan la aplicación selectiva del derecho internacional.
El gobierno estadounidense ha defendido sus intervenciones argumentando intereses estratégicos y económicos, distanciándose de justificaciones basadas en derechos humanos o restauración democrática. Paralelamente, ha formado alianzas con países como Arabia Saudita, Egipto y Emiratos Árabes Unidos a través de iniciativas como el Consejo de la Paz.
Expertos internacionales consideran que este escenario crea un vacío de poder que podría ser ocupado por otros actores globales. Mientras algunos advierten sobre el avance de potencias autoritarias, otros ven una oportunidad para que democracias comprometidas con el multilateralismo fortalezcan su cooperación.
El futuro del sistema internacional dependerá de varios factores, incluyendo los resultados electorales en Estados Unidos y la capacidad de otros países para articular posiciones comunes en defensa de los derechos humanos y la cooperación multilateral.