Las plataformas vibratorias ganan popularidad en Argentina y el mundo como alternativa de ejercicio. Expertos explican su funcionamiento y los estudios que analizan sus beneficios para la fuerza muscular y la densidad ósea.
En redes sociales como TikTok, usuarios comparten sus experiencias con plataformas vibratorias, un dispositivo de ejercicio que genera controversia por sus supuestos beneficios. Influencers muestran resultados en la reducción de tejido adiposo, aunque las búsquedas en línea también incluyen preguntas sobre su eficacia y costo.
La tecnología no es nueva. Existen registros de su uso desde el siglo XIX, y fue adoptada por la NASA para contrarrestar la pérdida ósea en astronautas. En las décadas de 2000, ganó notoriedad al ser utilizada por celebridades del deporte y el espectáculo.
María Cecilia Tombion, profesora de educación física e instructora internacional, explica que el entrenamiento se basa en la estimulación del cuerpo mediante vibraciones. «Estas vibraciones transmiten energía activando las contracciones musculares entre 25 y 50 veces por segundo», detalla. Señala que es una actividad de alta exigencia muscular, por lo que las sesiones no suelen exceder los 30 minutos.
Estos dispositivos están aprobados por instituciones como la FDA de EE.UU. y la Anmat en Argentina. Diversos estudios académicos han investigado sus efectos. Una investigación sobre terapia vibratoria para la osteoporosis senil y posmenopáusica describe resultados prometedores en la recuperación de masa muscular y función ósea. Otros trabajos indican que puede mejorar ligeramente aspectos del rendimiento deportivo como la fuerza y la amplitud de movimiento, y se ha utilizado como herramienta de rehabilitación en equipos profesionales como los Chicago Bulls.
En Argentina, las búsquedas en Google de estas plataformas presentan picos en los meses de octubre y febrero. Los dispositivos están disponibles en el mercado local e internacional, con precios que varían desde cientos hasta miles de dólares.