El ensayo ‘Fascismo cosplay’, del investigador Luis Ignacio García, explora las transformaciones técnicas y subjetivas que, según el autor, configuran el escenario político contemporáneo.
El docente e investigador del CONICET, Luis Ignacio García, compiló una serie de reflexiones publicadas originalmente en redes sociales en el libro Fascismo cosplay (Editorial Caja Negra). La obra propone un análisis del contexto político y cultural actual, examinando el rol de las plataformas digitales, los discursos y la desinformación.
García, doctor en Filosofía y profesor de la Universidad Nacional de Córdoba, aclara que el libro no se centra en una figura política específica, sino en las «transformaciones técnicas subjetivas» que, a su entender, han moldeado el panorama reciente. El autor describe su trabajo como un intento de «pensar la época con la época», utilizando un formato fragmentario inspirado en autores como Walter Benjamin.
La estructura del libro se organiza a través de conceptos clave como «Capitalismo y nihilismo», «Esoterismo y redes», «Economía y crueldad» y «Progresismo antiprogresista». Estos ejes le permiten abordar temas como la autocrítica de ciertos sectores políticos, los discursos de odio, la posverdad y el impacto de las redes sociales en las instituciones democráticas.
El título de la obra busca sintetizar parte de su tesis principal. García argumenta que el término «fascismo» es utilizado como una apuesta política para analizar fenómenos actuales, mientras que «cosplay» alude a una estética de imitación y performance que, según el autor, caracterizaría a estas nuevas expresiones, dotándolas de una capacidad camaleónica para ingresar en el debate público.
El ensayo también dedica espacio a analizar cómo las redes sociales y la cultura memética han generado, en su perspectiva, una horizontalización del discurso que no necesariamente es democrática. García postula que la democracia requiere de criterios para jerarquizar discursos y que, sin ellos, se impondría «la ley de la selva». En este marco, analiza fenómenos como el terraplanismo y las teorías conspirativas como síntomas de una época.
Finalmente, el libro reflexiona sobre el lugar de la ciencia y la universidad en el debate público actual, vinculando los ataques a estas instituciones con corrientes de pensamiento críticas de la democracia liberal.