En una misiva de 1848, el escritor estadounidense describió con crudeza el impacto de la enfermedad y muerte de su esposa, Virginia Clemm, y acuñó una de sus frases más célebres.
El 4 de enero de 1848, Edgar Allan Poe respondió con detalle a una consulta de George Washington Eveleth, un lector de Maine, sobre el «terrible mal» que lo había afectado. En la carta, el autor describió la agonía de ver morir a su esposa, Virginia Clemm, a causa de la tuberculosis a lo largo de cinco años, las recaídas repetidas de la enfermedad y su relación con el alcohol.
En una línea que se volvería una de las más citadas de la literatura en inglés, Poe escribió: «Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura». La carta original se conserva en el Harry Ransom Center de la Universidad de Texas y fue reproducida por la Edgar Allan Poe Society of Baltimore.
Virginia Clemm, prima de Poe, mostró el primer signo de tuberculosis en enero de 1842. Murió el 30 de enero de 1847, a los 24 años. En la carta a Eveleth, Poe explicó que cada recaída de Virginia lo sumía en la certeza de que la estaba perdiendo, en un ciclo constante de esperanza y desesperación.
El escritor aclaró su relación con el alcohol, indicando que era una consecuencia de su colapso mental y no un vicio. «Mis enemigos atribuyeron la locura a la bebida, en lugar de atribuir la bebida a la locura», escribió.
Cuando «El cuervo» se publicó el 29 de enero de 1845 en el New York Evening Mirror, Virginia llevaba tres años enferma. El poema, que narra la obsesión por una amada muerta, convirtió a Poe en el escritor más reconocido de su tiempo en Estados Unidos. Para él, el duelo no era un recurso literario, sino la materia prima de su existencia.
A Poe también se le atribuye haber inaugurado el relato policial moderno con «Los crímenes de la calle Morgue» (1841) y haber desarrollado el cuento de terror gótico. Sin embargo, fue la poesía, y en particular «El cuervo», la que le dio fama inmediata.
El autor nunca se recuperó del todo. Murió el 7 de octubre de 1849, a los 40 años, en circunstancias que siguen sin determinarse con certeza. La carta a Eveleth permanece como uno de los pocos documentos en los que Poe habló de sí mismo con sinceridad descarnada, más allá de su faceta como narrador o crítico.