Argentina alcanza niveles históricos en exportación de granos y carnes, pero el crecimiento del sector contrasta con la menor accesibilidad de los alimentos para la población local y la concentración en perjuicio de pequeños productores.
Argentina registró en el último año un récord en exportaciones de granos y carnes, impulsado por la demanda internacional y los precios favorables. Sin embargo, este éxito exportador tiene una contracara: la concentración del mercado en grandes empresas, que desplaza a pequeños y medianos productores, y el encarecimiento de los alimentos básicos para la población local.
Según datos del sector, las ventas al exterior crecieron un 15% interanual, pero el consumo interno de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en décadas. Organizaciones de productores denuncian que las políticas de incentivo a la exportación benefician principalmente a los grandes conglomerados, mientras los pequeños productores luchan por mantenerse en un mercado cada vez más concentrado.
Especialistas advierten que, sin medidas que equilibren la balanza entre exportación y mercado interno, la brecha entre el récord exportador y las mesas vacías podría profundizarse. El debate sobre cómo compatibilizar el crecimiento económico con la seguridad alimentaria sigue abierto en la agenda pública.