El principal acusado por la muerte de Lukas Agirre afirmó tener ‘una nube negra’ de la madrugada del 25 de diciembre de 2022 y expresó su pesar ante los familiares de la víctima. La declaración se produjo en la decimoquinta jornada del juicio en la Audiencia de Gipuzkoa.
El principal acusado por la muerte del joven Lukas Agirre, de 24 años, ocurrida en la madrugada del 25 de diciembre de 2022 en la plaza Okendo de San Sebastián, declaró este lunes en la Audiencia de Gipuzkoa que tiene ‘una nube negra’ de esa noche y que no hay un día que no intente recordar lo sucedido. También se dirigió a la familia de la víctima para darle el pésame y dijo sentir ‘de corazón los hechos que haya podido cometer’.
En la decimoquinta jornada del juicio, que se desarrolla ante un jurado popular, declararon los tres procesados y se exhibieron como prueba documental fotografías tomadas por la Ertzaintza y videos de las cámaras de seguridad de la discoteca, un hotel cercano y el edificio de Hacienda de la calle Okendo.
El acusado principal, a quien se atribuyen dos puñaladas mortales en un costado y un corte en el cuello de la víctima, relató que la noche de Nochebuena trabajó, luego fue a tomar copas con compañeros y después compró droga: ‘diez gramos de cocaína y un gramo de ketamina’. Señaló que tras cenar con su familia continuó consumiendo y bebiendo con amigos en una discoteca, donde se encontró con los otros dos acusados.
Según su versión, al salir del local vio al segundo acusado ‘rodeado entre bastantes personas’ y se metió para ver qué ocurría. Dijo que recibió golpes en la cara y la cabeza, que cayó al suelo varias veces y que en ese momento tiene ‘como una nube negra’. Afirmó que la pelea fue ‘muy rápida’ y que eran ‘siete contra dos’.
El procesado declaró que no recordaba en qué momento el segundo acusado le pasó la navaja, pero que quiso salir corriendo por miedo. Indicó que tiró la camisa y la cazadora que llevaba porque estaban ‘medio rotas’ y que al llegar a su casa su madre le informó de lo ocurrido. Luego fue a comisaría acompañado por su madre.
En relación con su declaración autoinculpatoria en comisaría, dijo que primero se negó a declarar porque ‘no sabía qué había pasado’. Afirmó que un agente de la Ertzaintza –posteriormente condenado por llegar a un trato con un detenido a cambio de droga– le dijo que si confesaba le caerían menos años. ‘Me dijo que si declaraba que había sido yo me caerían menos años y que si callaba me caerían más. Yo había bebido mogollón y consumido, y si me lo decía un ertzaina, pensé que lo que me decía era verdad’, sostuvo.
El segundo acusado, considerado colaborador del crimen, detalló la medicación que toma diariamente y dijo que aquella noche consumió cocaína fumada (crack) en su casa y luego continuó tomando droga antes de ir a la discoteca. Afirmó no tener un recuerdo concreto de los hechos y negó haber visto o tocado una navaja. ‘Yo no he tocado ninguna navaja, no es mía, ni salí de casa con una navaja’, aseguró.
La tercera acusada declaró que al salir de la discoteca vio ‘una pequeña discusión’ en un grupo e intentó separarlos. Manifestó que uno de los amigos de Lukas Agirre ‘no hacía más que insultar e increpar’. Dijo que se apartó del grupo y que no se enteró de lo sucedido hasta después, cuando vio a los otros dos acusados corriendo y salió detrás de ellos por miedo. ‘No era consciente de lo que había sucedido’, reiteró.