Consejos para evitar engaños, bloqueos y equipos de contrabando, que representan un tercio del mercado local.
Comprar un celular fuera de los canales oficiales en Argentina implica riesgos técnicos y legales. Se recomienda realizar verificaciones antes de pagar para evitar dispositivos inhabilitados o estafas.
Si el equipo fue adquirido en el exterior o en un mercado diferente al argentino, las oficinas locales de las marcas no siempre otorgan garantía oficial. Los fabricantes sostienen que si el consumidor compró por vías alternativas —como plataformas online, locales físicos o redes sociales— sin que el vendedor pueda explicar el origen, no hay sustento legal para reclamos bajo la Ley de Defensa del Consumidor.
Verificaciones técnicas y legales
Antes de concretar el pago, se debe revisar el embalaje. Un teléfono apto para el mercado local debe cumplir con:
- El IMEI (identificador único del dispositivo) se puede verificar en la web del Enacom para confirmar que no fue denunciado como robado.
- La etiqueta de la caja debe mostrar que el modelo termina con las siglas “AR” y el RAMATEL ID, que garantiza que fue evaluado para funcionar en el país. Esto aplica tanto a los producidos en Tierra del Fuego como a los importados con estampilla de Aduana.
- El cargador debe tener el sello de IRAM y el logo de Seguridad Eléctrica (una “S” dentro de un círculo), según la Resolución 169/2018.
En términos de conectividad, un teléfono fabricado para otros mercados puede tener incompatibilidad de bandas 4G o 5G, lo que provoca conexión deficiente en ciertas zonas. También puede carecer de software optimizado para operadores locales y actualizaciones.
Contrabando en aumento
Uno de cada tres celulares vendidos en Argentina ingresa de contrabando, según datos de Afarte (cámara de fabricantes fueguinos) y el informe de la consultora MAP. Son equipos originales que no se importaron legalmente ni fueron fabricados en el país, y no pagan derechos de importación. Ingresan 50.000 unidades por semana: la mitad a través del paso fronterizo de El Dorado (Paraguay) y la otra mitad principalmente desde Panamá por el aeropuerto de Ezeiza.
Según fuentes del sector, la diferencia de precio entre el canal formal e informal promedia entre el 30% y el 35%, y llega al 40% en modelos de gama alta. En ese segmento, el volumen de ventas del contrabando equipara al canal formal. La brecha se atribuye a la carga impositiva: “Sumando tributos nacionales, provinciales y tasas municipales, devora un 34% del precio final. Si se adiciona un 10% de gastos comerciales y un 5% de ganancia estándar, la ventaja impositiva del contrabando es letal. La carga impositiva total para un teléfono importado legalmente representa un 55% del precio de venta”, señalan. “El operador legal queda desarmado ante organizaciones que ingresan dispositivos a tasa cero y comercializan el 60% de su stock a través de redes sociales con costo de comercialización 0, y el 40% restante mediante plataformas de comercio electrónico”.
Que un vendedor entregue una factura por la compra no certifica que el dispositivo ingresó por canales normales; solo valida esa operación.
Precauciones contra estafas y bloqueos
Los expertos recomiendan desconfiar de vendedores que exigen pagos totales o adelantos mediante transferencia bancaria a un particular con descuentos agresivos. Pueden ser identidades robadas para abrir cuentas bancarias (“mulas”) que desaparecen tras recibir el dinero.
Entre los riesgos se incluye el “apagón remoto” (bloqueo de IMEI): si el teléfono proviene de un robo en el exterior, una vez activada la alerta internacional, el Enacom bloqueará el IMEI y el equipo quedará inhabilitado de por vida. También existe el riesgo de robo directo durante encuentros personales para la entrega.