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Con Messi como espectador y varias bajas por lesión, la selección derrotó a Honduras y sumó respuestas de cara al Mundial

Gol y asistencia de Lautaro Martínez, buenas señales de Giay y Lo Celso en el cómodo 2-0; el martes, la última prueba ante Islandia

COLLEGE STATION, Estados Unidos (Enviado especial). Hay más de 80.000 personas en las tribunas, pero todas miran hacia el mismo lugar. De botines blancos y celestes, personalizados con el número 19 que llevó en su primer Mundial, la 10 que todavía lo identifica y la frase “gloria eterna”, Lionel Messi asomó por el túnel del Kyle Field de College Station. La multitud se puso de pie para recibir al capitán argentino apenas pisó el césped del cuarto estadio más grande de los Estados Unidos y el sexto del mundo.

Es la primera vez que el rosarino, instalado en el país desde hace tres años, visitó esta ciudad. Su presencia en la antesala de la Copa del Mundo, sin ingresar al campo de juego, se convirtió en un acontecimiento. Muchos llegaron desde Houston, donde existe una comunidad argentina, y también hubo una fuerte presencia de centroamericanos que aprovecharon la oportunidad de ver al capitán albiceleste antes de su último Mundial.

Para Lionel Scaloni la atención estaba puesta en otro lado. Era una oportunidad para observar a quienes pelean por un lugar en el equipo del debut y también a aquellos que sueñan con meterse en la lista definitiva, abierta hasta 24 horas antes del estreno frente a Argelia, el 16 de junio. Con varios jugadores al límite y la reciente baja de Leonardo Balerdi, desafectado por un desgarro, fueron siete los futbolistas que no ocuparon un lugar en el banco: Emiliano Martínez, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Leandro Paredes, Nicolás Paz y Julián Álvarez, entre otros. Tres titulares y cuatro jugadores que podrían integrar el once ideal del entrenador. Más de la mitad de la formación tuvo la posibilidad de mostrarse y las respuestas fueron positivas.

Para el cuerpo técnico, la mejor noticia fue haber terminado la noche sin nuevas lesiones. El entrenador solo incluyó desde el arranque a Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico, mientras el resto aprovechaba una prueba importante para ganarse un lugar. Cristian Romero sumó media hora de fútbol después de casi dos meses de inactividad.

En lo colectivo, la selección fue de menor a mayor. Empezó imprecisa, por momentos perdió el control del juego sin que eso representara una amenaza para el arco de Musso, que prácticamente no tuvo trabajo, y encontró su mejor versión después del penal sobre Nicolás Tagliafico que Lautaro Martínez transformó en gol. A partir de ahí se instaló en campo rival, recuperó rápido tras pérdida, llegó antes a los cruces y acumuló futbolistas cerca del área. Le faltó determinación en los metros finales, mover menos la pelota y rematar más, aunque algunas triangulaciones a un toque recordaron por qué este equipo sigue siendo uno de los mejores del mundo.

La atención estaba puesta en los rendimientos individuales. Más allá de que Honduras ocupa el puesto 65° del ranking FIFA, el balance dejó señales. Agustín Giay comenzó errático pero creció con los minutos, se proyectó varias veces y buscó a un compañero en el área. Valentín Barco, ubicado como interno por derecha, aportó despliegue, personalidad para pedir la pelota y firmeza para cortar el juego. Exequiel Palacios cumplió sin sobresalir, en un rol para sostener el equilibrio. Thiago Almada apareció de manera intermitente y dejó destellos de su calidad. Giuliano Simeone se movió más adelantado, siempre dispuesto al esfuerzo, y tuvo premio con el gol del 2-0.

Entre los encargados de generar, el más destacado fue Lo Celso: participó poco, pero casi siempre bien, con panorama para tocar y un remate al ángulo en la jugada previa al penal. Lautaro Martínez convirtió su cuarto gol en los últimos tres partidos con la selección y asistió de taco a Giuliano Simeone.

Luego, con el mediocampo titular, la diferencia fue más grande, aunque tantos cambios terminaron de romper el ritmo. Messi, sin jugar, acaparó casi todas las miradas, salvo las de Scaloni, que tenía la vista puesta en el recambio. El martes, ante Islandia, tendrá una última oportunidad para confirmar las certezas que se llevó de Texas.

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