El Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) informó que Piura presenta el nivel de riesgo más alto frente al Fenómeno de El Niño Costero, cuyos efectos se proyectan hasta el próximo año.
El Fenómeno de El Niño Costero atraviesa una fase de fuerte intensidad en el Perú. De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), el impacto de este evento climático se proyecta hasta el próximo año y expone a varias regiones del país a riesgos elevados.
Según declaraciones de José Luis Epiquién Rivera, vocero de Cenepred, la región Piura presenta el nivel de riesgo más alto frente a las consecuencias de lluvias extraordinarias, inundaciones y movimientos de masa. El especialista explicó que la costa norte y centro concentran las poblaciones más vulnerables, con énfasis en Piura, Lambayeque y La Libertad. Señaló que la afectación en Piura podría incluir anegamientos, desbordes, activación de quebradas, huaycos y deslizamientos. Centros de salud, instituciones educativas y áreas agrícolas figuran entre los sectores que podrían registrar daños severos.
El fenómeno del Niño Costero, según los reportes oficiales, generará lluvias más intensas durante la temporada de verano. La acumulación de agua en suelos saturados favorece procesos de erosión y movimientos de masas que afectan infraestructuras, caminos y viviendas. Este panorama requiere respuestas coordinadas y preparación de la población y las autoridades.
El Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) ha confirmado que el Niño global, que se desarrolla en el Pacífico central, podría prolongarse hasta el verano de 2027. Esta coincidencia con el evento costero implica un calentamiento generalizado del océano y la presencia de anomalías térmicas en una mayor extensión marina. El resultado para el país será un escenario de lluvias más intensas y temperaturas por encima de los valores normales, según expertos consultados por Infobae.
El incremento de la temperatura ya se percibe en la costa peruana, donde ciudades como Lima han registrado valores propios del verano en plena temporada invernal. Especialistas advierten que estos factores repercuten en sectores económicos como la pesca, la agroindustria y el comercio. Además, las alteraciones en los patrones de precipitación podrían provocar la activación de quebradas y huaicos en Tumbes, Piura y Lambayeque, mientras que en la sierra y la selva central y sur del país existe la posibilidad de una disminución de lluvias.
El impacto de ambos fenómenos, el Niño Costero y el Niño global, configura una doble amenaza. Organismos como el Cenepred han enfatizado la importancia de fortalecer la prevención y la preparación comunitaria para enfrentar un escenario prolongado. El especialista José Luis Epiquién Rivera recordó que la experiencia de episodios anteriores evidencia la necesidad de políticas sostenidas y planes de largo plazo para mitigar los efectos. Reiteró que la falta de medidas estructurales incrementa la vulnerabilidad de las zonas expuestas, especialmente en la costa norte.
La gestión del agua se presenta como un reto pendiente. Aunque el Perú dispone de una de las mayores reservas hídricas a nivel mundial, la concentración poblacional y económica en la franja costera obliga a replantear las estrategias de almacenamiento y distribución del recurso. Esta situación adquiere mayor relevancia ante la posibilidad de embalses con menor capacidad por reducción de lluvias en ciertas regiones.