La empresa de telecomunicaciones abandonó la vía judicial y aceptó la resolución del Tribunal de Defensa de la Competencia, que impuso condiciones para evitar la formación de un monopolio.
Telecom aceptó las condiciones establecidas por el Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) para avanzar en la adquisición de Telefónica Móviles Argentina. La empresa abandonó la opción judicial y se comprometió a cumplir con las exigencias del organismo, que depende de la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC).
La operación, valuada en aproximadamente 1.245 millones de dólares, implica que Telefónica dejará de operar en el país después de casi 36 años. Según lo informado, Telecom iniciará el proceso de creación de una tercera compañía de telecomunicaciones, que saldrá a la venta en un plazo estimado de 18 meses.
El TDC impuso condiciones que incluyen la cesión de 6 millones de clientes móviles junto con la infraestructura asociada, distribuidos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la Región Norte y la Región Sur, a un nuevo competidor. Además, la empresa no podrá superar el 50% de usuarios en ninguna región del país. La resolución no consideró el aporte de la telefonía satelital de Starlink ni los nuevos negocios de streaming y contenidos satelitales.
Desde el sector privado, algunos inversores señalaron que no existe espacio para una tercera empresa rentable en las condiciones actuales. “Si fuera así, se hubiera quedado Telefónica”, sostuvieron.
Telecom decidió comenzar el proceso de desinversión para crear una compañía alternativa que reúna las condiciones exigidas. En principio, concentraría usuarios en la provincia de Buenos Aires. Una vez que tenga los papeles en orden, esa nueva empresa saldrá a la venta bajo una modalidad en la que Telecom podrá elegir al comprador, ya que se tratará de un acuerdo entre privados.
La alternativa judicial fue descartada. El monto de la operación, pagado prácticamente en efectivo, fue considerado demasiado elevado para intentar frenar la operación en los tribunales.
El presidente Javier Milei sostuvo como argumento la Ley de Defensa de la Competencia, que establece mecanismos para evitar monopolios y garantizar una competencia justa. Desde la lógica presidencial, Telecom pasaría a controlar cerca del 70% del mercado de telecomunicaciones y contenidos de cable, superando el límite del 25% que establece la ley para que una operación sea revisada por el TDC.
Desde Telecom, en cambio, afirmaron que la competencia no debe medirse solo dentro del mercado tradicional de telecomunicaciones, sino considerando la apertura del espectro a internet satelital. El argumento central es la irrupción de Starlink, la empresa de Elon Musk, que ya domina el mercado satelital. Esa variable no fue considerada por el TDC ni por el Gobierno.
El anuncio de compra y venta de compañías encontró al Gobierno en una posición crítica. Milei y su administración demostraron desde el comienzo que no tenían intención de avalar la operación. El proceso solo avanzó cuando quedó claro que en Madrid la decisión era irreversible y que el dinero ingresado por Telefónica no tendría retorno. El principal accionista de la compañía española es el Estado español, con el que Milei mantiene una relación conflictiva.
Telefónica quería abandonar América Latina y Argentina lo antes posible. La salida del país formaba parte de una estrategia global. La operación debía ser a todo o nada: acordar un precio y cerrar la liquidación. Si desde Madrid hubieran buscado una licitación abierta, probablemente Telecom no habría participado.
La protesta oficial fue pública y quedó expresada en un comunicado de la Oficina del Presidente. En la Casa Rosada había otros empresarios considerados para quedarse con Telefónica Argentina: el grupo Werthein, Eduardo Elsztain y el grupo Mindlin. En algunos casos, el interés era más del Gobierno que de los propios empresarios.
Con el paso de las horas, la ansiedad oficial comenzó a ceder y se asumió una realidad: la venta de Telefónica era un caso cerrado.
Finalmente, para que avance el proceso, Telecom aceptó las condiciones impuestas. Eventualmente habrá tiempo para discutir correcciones.