Un estudio de la Universidad de York publicado en ‘PLOS One’ revela que las poblaciones sicilianas mantuvieron una diversidad genética constante durante la Edad Media, a pesar de los cambios políticos y religiosos.
Las poblaciones sicilianas han sido genéticamente diversas durante muchos siglos, y se mantuvieron así incluso a través de importantes cambios de régimen y transiciones religiosas, según un estudio de la Universidad de York, Reino Unido, publicado en ‘PLOS One’.
La Sicilia medieval fue un centro neurálgico de comercio y conflicto, y escenario de importantes transiciones políticas y religiosas entre los siglos V y XV d.C. Aún no se conocen con certeza los efectos de estos acontecimientos en la composición genética de las poblaciones sicilianas ni cómo influyeron en la ascendencia de las poblaciones modernas.
En este estudio, Aurore Monnereau de la Universidad de York y sus colaboradores analizaron el ADN de 111 individuos procedentes de 19 yacimientos arqueológicos de Sicilia, que datan desde la época romana hasta la Baja Edad Media. Los resultados revelan una historia demográfica compleja, contraria a la narrativa simplista de reemplazos genéticos a gran escala con cada cambio político. Se identificaron individuos de ascendencia norteafricana mucho antes del comienzo del período islámico, lo que sugiere migraciones tempranas a través del Mediterráneo.
Además, tanto los enterramientos islámicos como los cristianos no eran genéticamente homogéneos, sino que incluían individuos de ascendencia diversa, un patrón que se mantuvo constante durante varios siglos. El período islámico presenció las primeras migraciones de larga distancia desde el África subsahariana y el norte de Europa, y una demografía europea más moderna se estableció hacia finales del período medieval.
En resumen, estos resultados demuestran que Sicilia siguió siendo un importante crisol cultural y genético durante toda la Edad Media, sentando las bases de las poblaciones sicilianas modernas. Los autores señalan que para comprender mejor estos cambios demográficos se necesitarán datos de yacimientos arqueológicos mediterráneos adicionales y métodos complementarios, como el análisis de isótopos estables.
La doctora Aurore Monnereau añadió: «Los registros históricos suelen dejar en la sombra las experiencias de la gente común, narrando los principales acontecimientos de la Edad Media a través de la perspectiva de sus autores. Nuestro estudio utiliza ADN antiguo para recuperar esas voces y, al combinarlo con fuentes escritas y arqueológicas, revela que Sicilia fue un eje central en el mundo medieval interconectado. Nuestro estudio revela que Sicilia fue un cruce de caminos fundamental en el mundo medieval».