En la 56ª Asamblea General de la OEA en Panamá se presentaron informes y acuerdos de la sociedad civil cubana que delinean una hoja de ruta para una eventual transición democrática en la isla.
El debate sobre el futuro democrático de Cuba ha entrado en una fase de visibilizar propuestas concretas por parte de la oposición y la sociedad civil independiente cubana. Una prueba de esto se ha dado en el marco de la 56ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Panamá, con la presentación del informe de consulta a la sociedad civil ante un posible escenario de transición realizado por Cultura Democrática y Consorcio Justicia, así como la presentación del Acuerdo de Liberación.
Entre los puntos destacados del estudio se menciona la capacidad de contrarrestar la propaganda oficialista que históricamente ha intentado proyectar la imagen de una oposición fragmentada. La sistematización de las propuestas muestra que existen denominadores comunes: la necesidad de un nuevo pacto democrático basado en el pluralismo político, el establecimiento del Estado de derecho y garantías para la libertad de expresión, y la urgencia de un marco de justicia transicional.
El documento presentado en la OEA funciona como un disparador técnico que demuestra que los líderes cívicos están listos para la gestión institucional. La consulta arrojó datos sobre cómo los activistas y analistas conciben el rol de la comunidad internacional. Al ser consultados sobre un potencial escenario que involucre el apoyo o intervención de Estados Unidos, las posturas reflejan un debate estratégico: un sector (16%) defiende una línea reformista y soberana; otro (22%) apoya una intervención exterior humanitaria o política; y el 62% apoya algún tipo de intervención y presión internacional con matices y condiciones.
El informe concluye en tres pilares de acción directa: articular entre los actores cubanos para consolidar un frente de negociación unificado; comunicar mejor de cara al exterior y al interior; y proteger a quienes se manifiestan dentro de la isla.
Luego de la presentación, el ex preso político José Daniel Ferrer y el director de Estrategia del Observatorio Cubano de Derechos Humanos Yaxys Cires, ambos firmantes del Acuerdo de Liberación, resumieron la hoja de ruta inmediata. El Acuerdo de Liberación, impulsado por coaliciones como Pasos de Cambio y la Asamblea de la Resistencia Cubana, es una propuesta diseñada para conducir a Cuba hacia una transición democrática a través de cuatro fases: Fase de Liberación (cese de la represión y excarcelación de presos políticos), Fase de Estabilización (contención de la crisis humanitaria y reforma policial), Fase de Reconstrucción (bases jurídicas y financieras de la nueva República) y Fase de Democratización (elecciones generales multipartidarias).
El análisis concluyó con la participación de la activista Carolina Barrera en diálogo con Ezequiel Podjarny, Policy Officer para América Latina de Human Rights Foundation, quien advirtió sobre la reconfiguración de las complicidades autoritarias en la región. Con el debilitamiento del subsidio y el control político desde Venezuela, la embajada de Cuba en México se ha consolidado como el mayor centro operativo de la inteligencia cubana en Latinoamérica. Los analistas señalaron que gobiernos alineados ideológicamente como el de Claudia Sheinbaum continuarán priorizando la protección política de la cúpula militar en La Habana.
La llegada de estas propuestas a la OEA confirma que la transición en Cuba ya no se debate en términos de “si ocurrirá”, sino de “cómo se administrará” el colapso del modelo para evitar el caos y garantizar un tránsito hacia la democracia.
La autora es Presidente de Cultura Democrática y autora del libro “Memoria y Cultura por la Democracia en Cuba”.