La revista alemana Der Spiegel informó que China y Rusia están desarrollando conjuntamente sistemas de defensa antiaérea y antimisiles, y coordinan una respuesta contra la red de satélites Starlink.
La revista alemana Der Spiegel informó que China y Rusia están desarrollando conjuntamente sistemas de defensa antiaérea y antimisiles de última generación. Además, en paralelo, impulsaron una iniciativa coordinada para contrarrestar la red de satélites Starlink, el sistema de SpaceX que Elon Musk utiliza para ofrecer internet global y que Occidente considera estratégico en el campo de batalla.
Der Spiegel accedió a documentos internos de Rusia y China donde se detallan reuniones secretas, planes técnicos y el compromiso de ambas potencias para avanzar, tanto en lo militar como en el terreno de la ciberguerra satelital.
En junio de 2023, representantes de alto rango del Estado ruso, del Ejército chino y de la industria armamentística de Beijing se encontraron en una reunión secreta para coordinar los avances del proyecto. Allí acordaron la construcción conjunta de centros de control y mando para misiles terrestres, así como el desarrollo de un misil guiado de alta maniobrabilidad destinado a una defensa aérea integrada. Ese mismo encuentro marcó la creación de grupos de trabajo bilaterales, la organización de videoconferencias periódicas y viajes frecuentes entre Moscú y Beijing para supervisar el avance de cada etapa del plan.
La cooperación tecnológica previó dotar a ambos países de capacidades para interceptar proyectiles hipersónicos en la fase final de vuelo, hasta 40 kilómetros de altitud, y misiles balísticos con un alcance de hasta 4.000 kilómetros. Estas capacidades respondieron a la permanente preparación de China ante la posibilidad de un conflicto militar con Estados Unidos en el océano Pacífico, mientras Rusia avanzó con su propio desarrollo de defensa estratégica.
La investigación periodística reveló que, aunque la colaboración entre las dos potencias arrancó en una fase inicial, el plan incluyó desde el principio la fabricación de un prototipo funcional de este sistema de defensa. Las actas de las reuniones reflejaron un proceso sostenido, con encuentros previos al de 2023 y con un flujo constante de funcionarios y técnicos entre ambas capitales.
Simultáneamente, los equipos de seguridad de China y Rusia impulsaron una “respuesta conjunta” frente a Starlink, el sistema de satélites que SpaceX desplegó y que Estados Unidos considera fundamental para asegurar comunicaciones militares seguras y resilientes a ataques convencionales.
En paralelo a estos movimientos, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky confirmó que el régimen de China advirtió al Kremlin que no utilice armas nucleares en el conflicto con Ucrania. Según Zelensky, esta advertencia representó la primera vez que Beijing adoptó una postura tan clara y directa frente a Rusia, lo que generó un cambio en la percepción de los aliados occidentales sobre el rol de China en la guerra.
El mandatario ucraniano relató que, durante la última cumbre de la OTAN en Turquía, tanto Estados Unidos como sus socios europeos le transmitieron detalles sobre la nueva posición china, que incluyó un “ultimátum” para descartar el uso de armamento nuclear. Zelensky también relató que el papel de China y su influencia para detener la guerra formaron parte central de sus conversaciones con el presidente estadounidense Donald Trump, durante la reunión bilateral en Ankara.
“Es muy importante recalcar que no solo los europeos, no solo Estados Unidos, sino también China, y me parece que esta es la primera vez que reaccionan de manera tan clara y contundente, como me dijeron, en forma de ultimátum, dejando claro que ni siquiera se puede pensar en usar armas nucleares”, dijo.
(Con información de EFE)