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Escritores y pensadores que crearon sus mejores obras a una edad avanzada

Daniel Defoe, Miguel de Cervantes, Frank McCourt y otros autores publicaron sus primeras novelas o las más reconocidas después de los 60 años.

La célebre Robinson Crusoe, novela que narra las aventuras de un náufrago en una isla desierta, fue escrita por el británico Daniel Defoe en 1719, cuando el autor estaba a punto de cumplir los 60. Era su primera obra y sigue siendo una de las más influyentes y leídas del mundo, considerada fundacional del género novelesco.

Después de Robinson Crusoe, Defoe siguió produciendo. Su siguiente novela, en 1720, fue Las aventuras del capitán Singleton. En 1722 escribió Diario del año de la peste, novela histórica inspirada en la Gran Plaga de Londres de 1665.

Otro ícono de la literatura, española y universal, la novela satírica Don Quijote, fue publicada en dos partes, en 1605 y 1615, cuando Miguel de Cervantes Saavedra tenía 58 y 68 años respectivamente. Cervantes terminó otro de sus libros, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, cuatro días antes de su muerte, a los 69 años.

El británico radicado en Estados Unidos John Cowper Powys publicó sus novelas más conocidas a edad avanzada: Wolf Solent (1929) y A Glastonbury Romance (1932), a los 57 y 60 años respectivamente. Siguió publicando hasta el año de su muerte, 1963, a los 90.

Frank McCourt, escritor irlandés-estadounidense, publicó a los 66 años su novela autobiográfica Las cenizas de Ángela, galardonada con un Premio Pulitzer de Biografía o Autobiografía en 1997. Antes de morir, a los 78 años, publicó otros tres libros.

Laura Ingalls Wilder, nacida en Wisconsin en 1867, comenzó a publicar la saga La casa de la pradera a los 65 años. La adaptación televisiva de la serie conoció un gran éxito.

Alberto Méndez, nacido en 1941, publicó su primer y exitoso libro, Los girasoles ciegos, a los 63 años. Lleva vendidos unos 250.000 ejemplares. Méndez murió ese mismo año.

Charles Bukowski publicó su primera novela a los 51 años, luego de jubilarse del servicio postal. Un editor le prometió una remuneración mensual vitalicia, por lo que renunció a su empleo para dedicarse a escribir. Murió el 9 de marzo de 1994, a los 73 años.

José Saramago suspendió por dos décadas el oficio y no fue sino a partir de los 60 años que alcanzó el reconocimiento internacional. Entre sus obras más importantes se encuentran Ensayo sobre la ceguera (1995, a los 73 años), El Evangelio según Jesucristo (1991, a los 69) y El año de la muerte de Ricardo Reis (1984, a los 62).

Toyo Shibata empezó a escribir poesía en 2009, a los 98 años. Publicó No te desanimes, una antología de 42 poemas que ha vendido más de un millón y medio de ejemplares. Shibata murió en 2013, a los 101 años.

Raymond Chandler empezó a escribir sus novelas negras a los 51 años. En 1939 publicó El sueño eterno, que marca el nacimiento de su personaje célebre, el detective Philip Marlowe.

Anna Sewell publicó su única novela, Azabache, a los 57 años. Cinco meses después enfermó gravemente y murió al año siguiente.

También en el terreno de la ciencia y la filosofía hubo intelectuales que alcanzaron sus cumbres a edad avanzada. Galileo Galilei tenía 72 y 74 cuando completó dos de sus mejores obras: Diálogos de las ciencias nuevas y Discursos y demostraciones matemáticas.

Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon, compuso los siete últimos volúmenes de su Historia natural entre los 67 y los 81 años.

Pierre-Simon Laplace concluyó a los 79 su Tratado de Mecánica celeste, publicado entre 1799 y 1825, en 5 volúmenes.

En su ensayo La Vejez, Simone de Beauvoir afirmó que antes que la novela, el género que mejor se adapta a la adultez madura es el de las memorias y la autobiografía o el ensayo. Citó a Platón, que escribió sus obras más profundas a partir de los 62 años, y a Immanuel Kant, que publicó a los 57 la Crítica de la razón pura y a los 66 la Crítica del juicio.

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