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Bolonia: la ciudad italiana con 40 kilómetros de soportales ideal para mayores de 60 años

En el corazón de Emilia-Romagna, Bolonia, conocida como la Ciudad Roja, ofrece 40 kilómetros de pórticos reconocidos por la UNESCO, terreno llano y una rica oferta gastronómica y cultural.

En el corazón de la región de Emilia-Romagna, al norte de Italia, se sitúa la Ciudad Roja. Una ubicación conocida por su extensa plaza, edificios históricos y torres medievales, dos de ellas inclinadas. Además, alberga decenas de galerías de columnas adosadas, lo que la convierte en un destino ideal para quienes buscan comodidad y paseos urbanos a la sombra.

Bolonia no es para hacerla de menos, ya que a los locales no es a los únicos a los que les ha gustado. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció como Patrimonio de la Humanidad sus pórticos. 40 kilómetros de pasillos considerados por su peculiaridad en el mundo y su arquitectura, que se convierten en 62 si se cuenta con los que se sitúan fuera de la ciudad.

Por qué Bolonia es la ciudad perfecta para mayores de 60 años

Después de Venecia, su casco antiguo medieval es el más antiguo del continente europeo y una de las grandes ventajas que tiene es su terreno. Igual que la ciudad del carnaval, Bolonia se ha edificado sobre un terreno completamente llano, por lo que pasear por él es muy cómodo, incluso para personas que no están para mucho trote. Asimismo, los pórticos protegen de la lluvia y del sol, lo que hace el descubrimiento de la historia de la ciudad más cómodo.

El principal atractivo del casco antiguo es la Piazza Maggiore, un punto neurálgico donde se concentran algunos de los enclaves más significativos de la ciudad. La estatua de ‘il Gigante’ Neptuno se alza en el centro, rodeada de edificios emblemáticos como el Palazzo d’Accursio y la Basílica de San Petronio.

Esta última famosa por su fachada inacabada y los frescos que decoran su Capilla de los Reyes Magos. Lugar donde el papa Clemente VII coronó al último emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V, en 1530. Cerca de allí, las torres gemelas de Garisenda y Asinelli recuerdan el pasado medieval de la ciudad, cuando Bolonia contaba con más de cien torres.

Entre los lugares menos conocidos, el antiguo barrio judío y la piccola Venezia ofrecen perspectivas distintas del patrimonio urbano. La Finestrella di Via Piella, una pequeña ventana que se asoma al Canale delle Moline, revela la red de canales medievales que aún atraviesa la ciudad y proporciona una experiencia única para el visitante curioso.

La gastronomía italiana con un toque boloñés

Además de su riqueza arquitectónica, Bolonia es un paraíso para los amantes de la buena mesa. La cocina local italiana, conocida como Bologna la grassa, se basa en productos frescos y recetas tradicionales que se pueden saborear en zonas como Il Quadrilatero y el Mercato delle Erbe.

Las tagliatelle al ragù representan la versión original del célebre plato conocido fuera de Italia como “espaguetis a la boloñesa”, mientras que los embutidos de cerdo, el queso parmesano y los helados artesanales completan una oferta culinaria sin igual.

Copérnico entre los alumnos de Bolonia

La identidad universitaria de Bolonia, cimentada desde 1088 con la fundación de la universidad más antigua del mundo occidental, ha dejado huella en todos los aspectos de la ciudad. Entre sus paredes estudiaron figuras como Dante Alighieri, filósofo y poeta, muy conocido por escribir la ‘Divina Comedia’. Una obra reconocida mundialmente y fundamental en la transición del pensamiento medieval al renacentista.

Otra de las figuras históricas esenciales que estudió en el centro fue Nicolás Copérnico, conocido por desarrollar la teoría Heliocentrista en la que describía que los planetas eran los que giraban en torno al Sol y no al revés.

En definitiva, Bolonia se presenta como una ciudad europea tranquila lejos de la masificación de algunas capitales. Buena gastronomía, cultura y cómoda para recorrer de cabo a rabo con unas buenas deportivas.

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