El fenómeno de El Niño ya está presente en Colombia. Expertos analizan los posibles impactos en el abastecimiento de agua, la generación de energía eléctrica y la ocurrencia de incendios forestales, según un informe publicado por El Tiempo.
El fenómeno de El Niño ya está presente en Colombia y los expertos analizan los posibles impactos que podría generar en sectores como el abastecimiento de agua, la generación de energía eléctrica y la ocurrencia de incendios forestales.
De acuerdo con el análisis publicado por El Tiempo, el país llega a este nuevo episodio climático con aprendizajes obtenidos durante la temporada seca de 2023 y 2024, mejores sistemas de monitoreo y una mayor conciencia ciudadana sobre el ahorro de agua y energía. Sin embargo, especialistas advierten que aún existen desafíos estructurales relacionados con la dependencia de la generación hidroeléctrica y la capacidad de respuesta frente a eventos extremos.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó en su actualización del 13 de julio que las condiciones del océano Pacífico ecuatorial central y oriental son compatibles con la presencia del fenómeno de El Niño. El organismo señaló que las temperaturas de la superficie del mar permanecen por encima de los valores normales y que las condiciones atmosféricas asociadas al fenómeno continúan desarrollándose. Según el pronóstico citado por el medio, existe una probabilidad del 97% de que El Niño permanezca hasta comienzos de la primavera de 2027. Además, entre octubre y diciembre habría una probabilidad del 81% de que alcance una intensidad muy fuerte.
Para Benjamín Quesada, climatólogo y director del Programa de Ciencias de la Tierra de la Universidad del Rosario, uno de los aspectos que genera mayor atención es la rapidez con la que evolucionaron las condiciones del Pacífico ecuatorial. «Estamos ante un fenómeno que está asustando incluso a quienes se dedican a estudiarlo. Lo inédito es la rapidez con la que aumentó la temperatura del Pacífico ecuatorial. Los propios meteorólogos dicen que no habían visto un comportamiento similar en los últimos 75 años», explicó durante una entrevista. El experto señaló que el aumento de la temperatura del océano modifica los patrones atmosféricos y puede alterar la distribución de las lluvias.
Uno de los puntos de mayor preocupación para los especialistas es la relación entre el comportamiento climático y el sistema energético colombiano. David Celeita, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Sabana, explicó que Colombia cuenta actualmente con mejores herramientas de monitoreo y coordinación institucional después de las experiencias recientes relacionadas con la reducción de disponibilidad de agua. «Hoy contamos con mejores sistemas de monitoreo y eso permite una mayor coordinación institucional. Lo que se puede medir es lo que se puede mejorar», afirmó. Sin embargo, el académico señaló que persisten vulnerabilidades debido a la dependencia del recurso hídrico. Alrededor del 65% de la electricidad del país depende de las hidroeléctricas, por lo que una disminución prolongada de las lluvias puede afectar los niveles de los embalses y aumentar la necesidad de utilizar otras fuentes de generación.
Celeita explicó que en episodios anteriores de estrés hídrico la generación térmica aumentó de manera significativa para compensar la menor disponibilidad de agua en el sistema hidroeléctrico. El experto añadió que el contexto actual también presenta desafíos relacionados con la disponibilidad y el costo del gas natural, razón por la cual considera necesario fortalecer la infraestructura energética del país. «La discusión ya no debe centrarse únicamente en instalar más energías renovables. También debemos fortalecer la infraestructura y garantizar energía firme que permita responder cuando lleguen eventos extremos como este», sostuvo.
Otro de los riesgos asociados al fenómeno de El Niño está relacionado con los incendios forestales. Según explicó Quesada, el incremento de las temperaturas puede generar condiciones más favorables para la propagación del fuego en diferentes regiones del país. «Todo el territorio nacional aumentará de temperatura y eso incrementa el riesgo de incendios forestales prácticamente en todo el país», indicó. Celeita recordó que durante el episodio de 2023 y 2024 Colombia enfrentó más de mil incendios forestales y más de treinta mil hectáreas afectadas, situación que llevó a las autoridades a implementar medidas de prevención y ahorro de agua.
Por su parte, Juan Carlos Orrego, exsubdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y director de la Corporación Colombia sin Desastres, señaló que el país tendrá que prepararse para atender simultáneamente los posibles efectos de El Niño y otras emergencias territoriales. El especialista mencionó que regiones como La Guajira, Chocó, Córdoba, Sucre y Bolívar enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad por factores sociales y ambientales. Además, recordó que, de acuerdo con cifras de la Defensoría del Pueblo, durante diciembre de 2025 se identificaron más de 4.100 focos de incendio en bosques naturales del país, y que cerca de 12 millones de personas enfrentan condiciones de inseguridad alimentaria moderada o grave, situación que podría verse afectada por una reducción prolongada de las lluvias.
Los expertos coinciden en que Colombia cuenta con mayores capacidades de seguimiento y respuesta frente a fenómenos climáticos, pero el país todavía enfrenta retos relacionados con su infraestructura hídrica y energética. La reducción de lluvias en regiones como la Caribe, Andina y Pacífica, junto con el aumento de temperaturas, podría generar impactos en sectores como la agricultura, la generación de energía y el abastecimiento de agua potable. El desafío, según los especialistas consultados por el diario, está en fortalecer las medidas de prevención antes de que los efectos más fuertes del fenómeno se presenten.