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El chikungunya vuelve a circular en Costa Rica y la Caja del Seguro Social reporta 438 atenciones

El chikungunya volvió a circular en Costa Rica en 2026 después de casi una década sin transmisión y ya dejó 438 atenciones en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en un escenario que preocupa porque el virus pasó de casos importados a contagios dentro de las comunidades y podría expandirse durante la época lluviosa, constatan medios locales.

El chikungunya volvió a circular en Costa Rica en 2026 después de casi una década sin transmisión y ya dejó 438 atenciones en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en un escenario que preocupa porque el virus pasó de casos importados a contagios dentro de las comunidades y podría expandirse durante la época lluviosa, constatan medios locales.

Según El Observador, esos registros de la CCSS se dividen en 338 atenciones en servicios de emergencias y 100 en consulta externa por enfermedad asociada al virus. El Ministerio de Salud, en cambio, informa 48 casos confirmados por PCR hasta la semana epidemiológica 28.

La diferencia entre ambas cifras puede explicarse porque una consulta médica por sospecha de chikungunya no siempre termina convertida en un caso confirmado y porque una misma persona puede acudir más de una vez al mismo centro de salud o a otros distintos. Así lo explicó el epidemiólogo de la Universidad Nacional Juan José Román al medio.

Los primeros casos aparecieron en enero y estaban vinculados con personas que contrajeron el virus fuera del país. Después, la presencia del mosquito transmisor permitió que el contagio se instalara dentro de las comunidades.

La transmisión local se concentró en Guanacaste y Alajuela

La directora de Vigilancia de la Salud, Jennyfer González, explicó que los brotes comenzaron con casos asociados a importación, pero luego se estableció la transmisión local porque el vector ya estaba presente. También señaló que todos los casos clasificados como importados que había identificado Salud estaban relacionados con viajes a Nicaragua.

El último reporte oficial muestra que la Región Central Norte y la región Chorotega concentran 18 casos cada una. El cambio fue rápido: entre mediados de junio y principios de julio, el país pasó de acumular 11 casos a detectar focos relevantes de transmisión local.

Uno de esos focos se identificó en Guanacaste. Los primeros contagios surgieron en Playa Langosta y luego la investigación sanitaria encontró casos en Huacas, Tamarindo, Sardinal, Belén y Flamingo. El otro foco apareció en Alajuela. De los 16 casos que contabilizaba esa provincia en julio, 13 estaban relacionados con un brote en El Coyol.

González afirmó que la circulación del chikungunya probablemente había comenzado antes de que las autoridades detectaran de manera oficial los primeros brotes. “Son personas que no consultan al sistema de salud, no recibimos la notificación, el sistema no es alertado y no nos enteramos. Nos enteramos en retrospectiva cuando llegamos a hacer las investigaciones”, dijo la funcionaria, citada por El Observador.

La vigilancia se intensifica por la similitud con dengue y zika

Román advirtió que la presencia del virus obliga a sostener la vigilancia durante la época lluviosa. Aunque Costa Rica atraviesa un año influido por condiciones secas de El Niño, episodios de lluvia, incluso limitados, pueden favorecer la aparición de criaderos del mosquito.

Otro obstáculo para detectar contagios es que los síntomas iniciales se parecen a los del dengue y el zika. González indicó que estas enfermedades pueden comenzar con fiebre y malestar general, lo que retrasa la identificación precisa del virus.

Costa Rica cuenta con la prueba Trioplex, que permite diferenciar entre dengue, chikungunya y zika. Con esos resultados, Salud define en qué zonas debe desplegar equipos de manejo integrado de vectores para actuar de forma específica.

Las autoridades realizan visitas a viviendas, comercios, lotes vacíos y construcciones para identificar y eliminar criaderos. También aplican fumigaciones en los sectores donde detectan transmisión, aunque esa medida elimina sobre todo al mosquito adulto y no reemplaza la eliminación de recipientes y otros sitios donde se acumula agua.

El texto citado añade que este año se contabilizan 1.875 casos y 34 con signos de alarma.

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