La docente Miryam J. Mazzitelli sostiene que la geometría, más que un conjunto de fórmulas, constituye una forma de mirar y decidir. En un contexto de producción masiva de imágenes mediante inteligencia artificial, la autora plantea que el criterio humano sigue siendo central.
La docente Miryam J. Mazzitelli publicó un texto titulado «La mirada que la IA no tiene», en el que aborda la relación entre geometría, creación y percepción. Según la autora, la geometría no se limita al cálculo escolar, sino que constituye una manera de observar y comprender el mundo.
Mazzitelli señala que formas como el hexágono del panal o las espirales presentes en la naturaleza no son producto del azar, sino que responden a una lógica de eficiencia: cubren más superficie con menos material o resuelven problemas prácticos. En ese sentido, la geometría ofrece reglas que pueden aceptarse, combinarse, modificarse o romperse de manera consciente.
La autora afirma que la simetría genera equilibrio, mientras que su ruptura produce tensión. Además, sostiene que el conocimiento geométrico amplía las posibilidades creativas al permitir más decisiones y mayor claridad en la intención.
En relación con la inteligencia artificial, Mazzitelli indica que esta tecnología puede generar decenas de imágenes en segundos, pero que la abundancia no reemplaza el criterio humano. Según la docente, las obras que conmueven a las personas no lo hacen por la técnica, sino porque detrás de cada proporción o quiebre de simetría hubo alguien decidiendo con una intención sostenida en el tiempo.
La autora menciona la tradición según la cual en la Academia de Platón había una inscripción que decía: «que no entre quien no sepa geometría». Dos mil años después, sostiene, la puerta cambió, pero la necesidad de aprender a mirar persiste.
Finalmente, Mazzitelli propone que no es necesario comenzar por una ecuación, sino por una pregunta simple: «¿qué sostiene esta imagen?». A partir de allí, se pueden identificar ejes, proporciones y tensiones. La geometría, concluye, no limita la creación, sino que enseña a ver posibilidades que antes no se percibían.