El 28 de agosto de 1975, un atentado con explosivos derribó un avión Hércules C-130 en el aeropuerto de Tucumán. Entre las seis víctimas fatales se encontraba el cabo Raúl Remberto Cuello, de 19 años. Su hermana Mónica reconstruye su historia y reclama una reparación económica.
El 28 de agosto de 1975, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina explotó durante el despegue en el aeropuerto Benjamín Matienzo de Tucumán. El atentado, reivindicado por la organización Montoneros bajo el nombre “Operación Gardel”, causó la muerte de seis gendarmes y dejó 23 heridos. Entre los fallecidos estaba el cabo Raúl Remberto Cuello, de 19 años, oriundo de San José de Jáchal, San Juan.
Según el relato de su hermana Mónica, Raúl había ingresado a Gendarmería en 1974 y se ofreció voluntariamente para participar del Operativo Independencia en Tucumán, que había comenzado en febrero de 1975 mediante el decreto secreto 261/75 del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Su familia se enteró de su regreso previsto para el 28 de agosto, pero ese día ocurrió el atentado.
El avión había partido de la Base Aérea de El Palomar a las 9 de la mañana y aterrizó en Tucumán a las 11.56, donde subieron 114 gendarmes del Equipo de Combate “San Juan”. A las 13.05, durante la carrera de despegue, una carga explosiva colocada debajo de la pista detonó, generando un cráter de doce metros de ancho por dos de profundidad. La aeronave, que estaba a unos 12 metros del suelo, se incendió y cayó sobre la pista, arrastrándose 400 metros.
Mónica Cuello contó que, según testimonios de sobrevivientes y de Gendarmería, su hermano logró salir del avión tras la explosión, pero decidió volver a entrar en varias ocasiones para rescatar a compañeros. Finalmente, murió por asfixia dentro de la aeronave en llamas. “Algunos muchachos se nos acercaron y nos dijeron: ‘Yo estoy vivo porque Raúl me sacó’ o ‘gracias a Raúl estoy vivo’”, declaró Mónica.
La familia no recibió una indemnización específica por la muerte de Raúl. Mónica señaló que solo se pagó un seguro y una compensación por pertenencias, y que actualmente tramita un reclamo de reparación económica. “No puede ser que unos hayan sido juzgados y otros no. Llega un momento en que te da mucha impotencia”, afirmó.
Raúl Cuello es recordado en la institución: la Escuela de Suboficiales de Gendarmería, en Jesús María, Córdoba, lleva su nombre. En octubre de 2025, esa institución donó un busto de Cuello a una escuela de Córdoba, aunque Mónica señaló que no fue consultada sobre la iniciativa y que ya solicitó modificaciones en dos ocasiones porque el rostro no se asemejaba al de su hermano.
Para el próximo 28 de agosto, cuando se cumplan 51 años del atentado, Mónica planea organizar un homenaje en un espacio público de Jáchal, con participación de familiares de las otras víctimas y sobrevivientes. “Quiero que se conozca su historia. Era muy joven, tenía 19 años y toda la vida por delante”, expresó.