Un análisis plantea que la falta de una ley de coparticipación federal vigente y la explotación de recursos naturales no renovables en provincias cordilleranas requieren de un mecanismo de concertación para equilibrar intereses.
Un artículo de opinión publicado en el sitio Clarín sostiene que el federalismo en Argentina es una de las asignaturas pendientes desde la fundación del país. Entre las consecuencias de esta situación, menciona la ausencia de una ley de coparticipación federal desde hace tres décadas, lo que habilitaría arbitrariedades y sometimientos entre jurisdicciones.
El texto señala que, en el contexto global actual, marcado por la geopolítica y la inteligencia artificial, la energía y la minería se presentan como sectores estratégicos. Afirma que el país avanza sin previsión en la explotación de estos recursos, lo que podría derivar en fracasos.
En relación con la renta extraordinaria generada por recursos no renovables, el artículo cita los aportes de la teoría de juegos de Nash y de Elinor Ostrom sobre la administración de recursos comunes. La conclusión que presenta es que el mejor equilibrio se logra maximizando la producción, ya que una mayor producción implicaría un mayor bienestar compartido entre empresas, ciudadanos, proveedores y gobiernos.
El análisis se refiere a las leyes provinciales que exigen contratación de empleo y proveedores locales, en algunos casos hasta un 80%, y las califica como limitantes de la renta y potencialmente inconstitucionales, al considerar que constituyen aduanas interiores que violan la cláusula del progreso y la defensa de la competencia.
El artículo advierte que la explotación de recursos naturales requiere anuencia social, la cual solo sería posible si los beneficios se distribuyen equitativamente entre todos los sectores, incluidas las generaciones futuras. En este marco, propone el concepto de “federalismo de concertación” como un mecanismo para armonizar intereses.
Como ejemplo, menciona que los proveedores de la región cordillerana podrían asociarse con empresas extranjeras para adquirir escala y tecnología, en lugar de imponer contrataciones forzosas. También plantea que la discusión sobre la coparticipación federal no puede postergarse ante los nuevos recursos provinciales, y que los ingresos por recursos no renovables deberían destinarse a inversiones en educación e infraestructura.
El artículo concluye que la pregunta central es cómo formular el problema del federalismo, y sugiere que el federalismo de concertación es la respuesta.