La Comisión Europea propuso en enero un cambio normativo que podría limitar las exportaciones de biodiésel argentino al bloque. El Senado argentino retoma hoy el debate sobre una nueva Ley de Biocombustibles.
El futuro del biodiésel fue uno de los temas centrales del Santa Fe Business Forum. Hoy el Senado retomará el debate para avanzar en un dictamen sobre una nueva Ley de Biocombustibles.
La Argentina cuenta con una capacidad instalada de producción de biodiésel que es la mayor del mundo, pero actualmente solo se utiliza el 15% de esa capacidad. El principal mercado es la Unión Europea. En enero, la Comisión Europea propuso un cambio normativo para clasificar a la soja como materia prima de “alto riesgo” por el uso de suelos, lo que habría dejado a la Argentina fuera de los estándares para exportar. El Parlamento Europeo frenó esa medida, y la Comisión Europea debe ahora elaborar un nuevo reglamento.
Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, declaró que el biodiésel es el último eslabón de la cadena de valor de la soja, principal generador de divisas del país. “En Rosario y alrededores están concentradas las fábricas, cuya capacidad instalada es la mayor del mundo. Es decir, Rosario es la capital mundial de biodiésel, pero hoy se usa solamente el 15% de su capacidad productiva. El 85% de la producción está apagada”, afirmó.
Las exportaciones argentinas de biodiésel a la Unión Europea podrían alcanzar los US$1500 millones anuales, aunque en los últimos años se ubicaron en torno a los US$500 millones.
Idígoras también expresó críticas hacia la Unión Europea: “Los europeos se especializan en perjudicar a los países productores eficientes de América Latina y de Mercosur en particular. Dedican el 70% u 80% de su tiempo a escribir en los escritorios de Bruselas de qué manera perjudicar la producción eficiente de nuestros países”, sostuvo.
Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, explicó que “el riesgo inmediato está frenado, pero la discusión no está cerrada. Habíamos pasado a ser objeto de una medida ambiental para arancelaria contraria a lo negociado en el marco del acuerdo Mercosur-Unión Europea. Negociamos muy claramente una desgravación para el biodiésel argentino, que hoy diría casi exclusivamente se produce para el mercado europeo bajo estándares europeos”.
Brun remarcó que el biodiésel argentino, exportado desde los puertos de Rosario, “es extremadamente competitivo” y que “está certificado debidamente”. Añadió que “la soja argentina, la que nosotros estamos exportando hoy, no tiene un punto de contacto con la deforestación” y que la superficie de cultivo permanece inalterada desde 2018. “Nuestras exportaciones pueden incrementarse gracias a la productividad por hectárea, no por la extensión de la superficie cultivable”, dijo.
Georgina Losada, secretaria de Comercio Exterior de Santa Fe, informó que la provincia conformó una mesa de trabajo público-privada para elaborar un dossier técnico que demuestra que la producción local cumple con estándares de sustentabilidad y no está vinculada a deforestación. “La preocupación era especialmente relevante para Santa Fe, ya que concentra el 85% de la producción nacional de biodiésel y el 100% de sus exportaciones, con Bélgica y Países Bajos como principales destinos. Además, el sector ya enfrenta dificultades por la capacidad ociosa generada tras la reducción del corte obligatorio de biodiésel en combustibles”, afirmó.
Losada aseguró que si la regulación europea se hubiera aplicado sin modificaciones, podría haber puesto en riesgo la continuidad de la industria del biodiésel en Argentina, con impacto sobre la cadena productiva de la región centro.
Las autoridades provinciales señalaron que trabajan en incentivos para atraer inversiones y destacaron proyectos en marcha, entre ellos una biorefinería en San Lorenzo con una inversión prevista de US$400 millones.
En cuanto al cambio regulatorio, el sector busca posicionarse como proveedor para la aviación y el transporte marítimo. La Argentina participa en debates de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Organización Marítima Internacional (OMI). El transporte marítimo es visto como el segmento con mayor potencial inmediato para el biodiésel.
Representantes del sector privado señalaron que unos 50 países avanzaron en cortes obligatorios de biocombustibles. Sin embargo, advirtieron que el principal desafío interno es el marco regulatorio. La industria reclama una nueva ley de Biocombustibles basada en reglas de libre oferta y demanda, mayores porcentajes de mezcla obligatoria y previsibilidad para inversiones de largo plazo.
Idígoras criticó la ley vigente: “Necesitamos salir de una ley que yo la titulo como soviética, ya que es la única ley en el mundo, teniendo en cuenta 90 países que tienen cortes obligatorios de biocombustibles, que regula por mes quién puede producir, a qué precio y cuánto le tiene que comprar una petrolera”.
La Secretaría de Energía habilitó el uso de biodiésel en el transporte marítimo y fluvial, pero para expandir el mercado se requiere respaldo legislativo.
Según Idígoras, el mercado global de combustibles sostenibles para aviación (SAF) demanda hoy alrededor de 1,5 millones de toneladas de materias primas, podría alcanzar 14 millones en 2030 y 460 millones hacia 2050. La Argentina podría duplicar sus exportaciones agroindustriales en dos décadas si capta el 10% de ese mercado. El mercado actual de SAF utiliza principalmente aceites y lípidos como materia prima.