El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, solicitó formalmente al Gobierno nacional que declare asueto el 11 de noviembre, cuando se espera la llegada de hasta dos millones de personas a Luján para la misa del papa León XIV.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Axel Kicillof, solicitó a la Casa Rosada que decrete un feriado nacional para el 11 de noviembre, fecha en la que el papa León XIV oficiará una misa en Luján. Según estimaciones oficiales, la convocatoria podría reunir hasta dos millones de personas.
El pedido fue formalizado luego de una reunión que el gobernador mantuvo este jueves con representantes de la Iglesia católica, intendentes y parte de su gabinete. En el encuentro se definieron los lineamientos del operativo de seguridad y logística para la visita del pontífice, que también incluirá una visita al Cottolengo Don Orione, en el partido de Almirante Brown.
El ministro de Seguridad provincial, Javier Alonso, indicó que se prevén cortes anticipados en rutas nacionales 5, 6 y 7, a partir de la noche del martes 10 de noviembre, debido a la vigilia juvenil que se espera. «Vamos a tener que cerrar un montón de autopistas y rutas con tiempo de antelación», declaró Alonso, quien justificó la necesidad del asueto nacional.
En el plano administrativo, los equipos de Seguridad de la provincia y de la Nación, encabezados por Alonso y la funcionaria nacional Alejandra Monteoliva, articulan el despliegue de fuerzas conjuntas. Un dirigente cercano a Kicillof señaló que esta es «la única relación de gestión que funciona con Nación».
La jefa de asesores de la gobernación, Cristina Álvarez Rodríguez, destacó que la peregrinación a Luján del 3 de octubre y la visita papal transmitirán un mensaje de «hermandad, fraternidad, comunidad de un pueblo».
En tanto, el intendente de Luján, Leonardo Boto, confirmó que la capacidad hotelera local está completa y que el municipio trabaja en la reconversión de clubes, sociedades de fomento y centros de jubilados para alojar a los visitantes. La misa central se celebrará en la plaza Belgrano, frente a la basílica, con un escenario principal y la posibilidad de una estructura adicional para el coro. Se estima que la concentración de personas se extenderá desde la plaza hasta la autovía 7.
El ministro Alonso reconoció que las interrupciones en la vida cotidiana serán significativas: «Generará molestias para un montón de ciudadanos, pero bueno, el Papa no viene todos los días».