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Moscas del Ártico se establecen en la Antártida y generan alerta entre científicos

Una mosca nativa del Ártico fue detectada por primera vez reproduciéndose en el ambiente natural de la península Antártica, según investigadores. El fenómeno, asociado al aumento de temperaturas, podría afectar a especies locales.

Una mosca nativa del Ártico fue observada por primera vez reproduciéndose y formando colonias en el ambiente natural de la península Antártica, según científicos consultados por la agencia AFP. La expansión de la especie Trichocera maculipennis podría tener impacto en otras especies de la región.

El aumento de las temperaturas por el cambio climático favorece, según los científicos, la llegada de especies invasoras a la Antártida. De acuerdo con Naciones Unidas, la península es una de las regiones que más se ha calentado en el último medio siglo, con un aumento de casi 3°C.

Una expedición del Centro Internacional Cabo de Hornos grabó durante el último verano austral (diciembre a marzo) a las moscas y sus larvas asentadas en cavernas, cerca de pingüineras. En los últimos cinco años se había reportado la presencia del insecto en alcantarillas de bases científicas y militares de la Antártida, pero ahora “están haciendo su ciclo de vida en ambiente natural”, declaró el biólogo Hugo Benítez, líder del equipo de investigadores.

“El cambio climático está aumentando las chances de dar un ambiente más propicio a especies que no vivían en este lugar”, agregó Benítez. Se presume que el insecto llegó a bordo de barcos turísticos, científicos y militares y logró establecerse debido a los cambios de temperatura, señaló el biólogo.

Benítez, que investiga especies invasoras desde hace una década, ya había alertado en un estudio publicado en la revista Zoologischer Anzeiger en 2025 que esta mosca se estaba adaptando a la Antártida. El estudio, realizado en 294 especímenes recolectados en cuatro estaciones antárticas, comprobó que sus alas se acortaron a la mitad y adoptaron una forma triangular en vez de redonda.

Según el científico, las larvas en el suelo provocan un aumento de temperatura que es imperceptible, pero que puede generar “una desestabilización ecosistémica del ambiente”. Arlie McCarthy, investigadora del Instituto Helmholtz de Biodiversidad Marina Funcional de Dinamarca, ajena a la investigación, comentó: “Los ecosistemas terrestres antárticos cuentan con pocas especies. La incorporación de otra a estos ecosistemas podría tener un impacto bastante significativo y, en ese sentido, es motivo de gran preocupación”.

Una de las hipótesis de la nueva investigación, aún por publicar, es que esta alteración del ecosistema podría desplazar a los pingüinos de sus territorios “en no más allá de 20 años”, según Benítez. La mosca “llegó para quedarse”, pero “tenemos que buscar estrategias en conjunto con la ciencia para evitar que generen este daño ecosistémico”, afirmó. El equipo ya elabora trampas con feromonas para atraerlas y mitigar su expansión.

Fuente: Agencia AFP.

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