La pedagoga y ex secretaria de Educación de la Nación, Adriana Puiggrós, se refirió a los resultados de las pruebas PISA y a la prohibición de la inteligencia artificial en las escuelas. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, definió a los exámenes como una herramienta ‘estrictamente cuantitativa’ y calificó como un acto de ‘ingenuidad increíble’ las políticas restrictivas sobre el uso de pantallas.
La pedagoga y ex secretaria de Educación de la Nación, Adriana Puiggrós, se refirió a la caída de Argentina en las pruebas PISA y a la prohibición de la inteligencia artificial en las aulas. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, definió a los exámenes internacionales como una herramienta «estrictamente cuantitativa» que mide con la misma vara a estudiantes de distintos países y regiones.
Puiggrós afirmó que las pruebas PISA no contemplan realidades complejas como el bilingüismo regional o la crisis social de América Latina. En ese sentido, planteó: «¿Los jóvenes repartidores de pedidos por aplicaciones usan o no su pensamiento cuantitativo? Es más: ¿usan mejor o peor los cálculos que los chicos de clase media o media-alta?».
La pedagoga también señaló que la calidad del sistema educativo empeoró y apuntó a la falta de Estado. «No hay capacitación docente gubernamental y existe una gran confusión porque no hay una directiva nacional. Hoy no hay Ministerio de Educación», sostuvo. Además, destacó el rol de los sindicatos docentes en la formación continua de los maestros para la transición del mundo analógico al digital.
En relación con la inteligencia artificial y el uso de celulares en las escuelas, Puiggrós calificó las medidas restrictivas como un acto de «ingenuidad increíble». «Prohibir el uso de celulares y de la inteligencia artificial es prohibir a los chicos, a los adolescentes y a los docentes que sigan el curso de la historia», argumentó. Comparó esta situación con el revuelo que provocó la invención de la imprenta y advirtió que aislar a los alumnos de las herramientas de su época implica «renunciar a la educación».
La pedagoga también se refirió a los discursos contra los docentes. Afirmó que existe una postura de la derecha conservadora que envía a sus hijos a escuelas privadas y que detrás de la descalificación se esconde el interés de no pagar impuestos para sostener la educación pública. «El odio de la derecha es contra los sindicatos docentes en particular», sentenció.
Finalmente, contrastó la agresividad de los discursos oficiales con la labor diaria de los docentes, a quienes destacó por sostener la escuela y por utilizar la inteligencia artificial para enriquecer sus clases.