El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) sostuvo que la actividad del sector se estabilizó pero permanece 25% por debajo de su último pico. Advirtió que la falta de inversión en infraestructura limita el crecimiento económico.
El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss, afirmó que «la economía no puede crecer sin infraestructura» y advirtió sobre el estancamiento del sector, la pérdida de empleo y la menor cantidad de empresas operativas. En una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas (NA), Weiss sostuvo que la actividad de la construcción «cayó un 25% entre mediados de 2023 y mediados de 2024» y que, desde entonces, se mantiene estabilizada pero 25% por debajo del último pico.
El representante sectorial destacó la heterogeneidad entre provincias: mientras Neuquén y Río Negro muestran mejores niveles de actividad por el impulso de Vaca Muerta, ese desempeño «no compensa» los números negativos del resto del país.
Según datos citados por Weiss, el sector perdió alrededor de 120.000 puestos de trabajo entre mediados de 2023 y mediados de 2024. Desde entonces, el nivel de empleo dejó de caer, aunque no logró recuperarse. Además, señaló que «tenemos 2.000 empresas menos que antes» y que otras atraviesan convocatorias de acreedores o dificultades financieras.
Respecto de las perspectivas, Weiss afirmó: «No veo ningún cambio en los próximos meses. Incluso, te diría, los primeros meses del año que viene, no veo ningún cambio». Indicó que la obra privada vinculada a energía, minería y Vaca Muerta seguirá mostrando dinamismo, mientras que la obra pública nacional continuará en niveles muy bajos y no observa una recuperación importante en la construcción de viviendas.
Weiss sostuvo que «la infraestructura es decisiva para el desarrollo de otras actividades» y mencionó el deterioro de rutas, ferrocarriles y otras obras que inciden en los costos productivos. «Sin infraestructura, no hay crecimiento posible», resumió, y definió a la infraestructura como «un cuello de botella muy importante para el crecimiento».
El titular de CAMARCO cuestionó la idea de que el sector privado reemplace por completo la inversión estatal: «El grueso de la inversión la tiene que hacer el Estado». Según relevamientos de la cámara, la participación privada en infraestructura representa una porción minoritaria del total a nivel mundial y existen obras que no resultan rentables sin participación pública, especialmente rutas con bajo volumen de tránsito o grandes proyectos ferroviarios.
Weiss citó un estudio del Consejo de Políticas de Infraestructura según el cual, para sostener un crecimiento cercano al 3% anual, el país debería alcanzar niveles de inversión equivalentes a aproximadamente 25% del PBI por año. «Son cifras inimaginables en Argentina», reconoció.
En el mercado de la vivienda, mencionó que el aumento de los costos de construcción medidos en dólares redujo la rentabilidad de los nuevos proyectos: «El mercado hoy no convalida los precios; hoy los desarrollos son a pérdida». Si bien valoró las nuevas líneas de crédito hipotecario y el fondeo previsto a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, consideró que el volumen todavía es insuficiente para modificar de manera significativa la actividad.
El ingeniero aclaró que el sector no cuestiona el ordenamiento fiscal: «no se puede gastar más de lo que se recauda», pero sostuvo que existen herramientas compatibles con ese objetivo para evitar que la falta de inversión termine condicionando no solo al sector sino la capacidad de crecimiento de la economía.