Los datos oficiales publicados este jueves por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) mostraron un incremento de precios superior al anticipado por los analistas. La cifra mensual del 0,44% duplicó prácticamente la mediana de las estimaciones, que se ubicaba en el 0,29%. En términos interanuales, la inflación se moderó hasta el 3,9%.
Un ciclo de recortes bajo observación
Esta información llega en un momento clave, luego de que el Banco Central de Brasil (BCB) iniciara la semana pasada un ciclo de reducción de su tasa de interés de referencia, la primera desde 2024. La decisión se tomó en un contexto donde la inflación se había acercado al objetivo oficial del 3%. Sin embargo, las nuevas cifras y el escenario geopolítico introducen variables que podrían alterar el ritmo previsto de flexibilización monetaria.
La sombra del conflicto internacional
En su informe trimestral de política monetaria, difundido el mismo día, los directores del BCB mantuvieron su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026 en un 1,6%. No obstante, emitieron una advertencia explícita sobre los riesgos asociados a la guerra en Irán. Señalaron que un conflicto prolongado tendría efectos típicos de un shock negativo de oferta: presionaría los precios al alza y frenaría el crecimiento económico.
«Aunque algunos sectores específicos, como el petrolero, podrían verse beneficiados, el efecto agregado predominante sobre la economía global y la doméstica sería negativo», explicaron los banqueros centrales en el documento. Esta incertidumbre ya se refleja en los mercados financieros, donde los swaps de tasas de interés con vencimiento en enero de 2027 subieron 27 puntos básicos, indicando que los inversores revisan sus expectativas sobre la velocidad de los futuros recortes de tasas.
Medidas del gobierno y perspectivas
Frente a este panorama, el gobierno brasileño ha comenzado a implementar medidas para amortiguar el impacto externo en la mayor economía de América Latina. Entre ellas se destacan la reducción de ciertos impuestos a los combustibles y la oferta de líneas de crédito especiales para sectores empresariales que pudieran verse afectados.
La divergencia entre las perspectivas del BCB y las del mercado es notable. Mientras el banco proyecta un crecimiento del 1,6% para 2026, una encuesta semanal realizada por la propia institución entre analistas del sector privado arroja una expectativa más optimista, del 1,84% para el presente año. En las actas de la última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), publicadas el martes, los miembros dejaron en claro que la magnitud y duración del ciclo de flexibilización se irán definiendo con el tiempo, a medida que se evalúen los nuevos datos sobre la inflación y la coyuntura internacional.