En una audiencia clave, el juez John Roberts expresó escepticismo ante los argumentos para reinterpretar la Decimocuarta Enmienda, que garantiza la ciudadanía a casi todos los nacidos en suelo estadounidense.
Durante una audiencia oral celebrada el 1° de abril, la Corte Suprema de Estados Unidos debatió sobre la interpretación de la ciudadanía por nacimiento, consagrada en la Decimocuarta Enmienda de la Constitución. El presidente del tribunal, John Roberts, mostró una postura escéptica frente a los argumentos presentados por el gobierno, según un análisis de CNN.
El procurador general John Sauer defendió una lectura restrictiva de la cláusula de ciudadanía, argumentando que las condiciones migratorias actuales justifican revisar más de un siglo de tradición constitucional. Frente a esto, Roberts respondió: «Bueno, es un mundo nuevo. Es la misma Constitución». Analistas describieron el tono del magistrado como inusualmente directo.
Roberts también cuestionó la lógica de extender excepciones históricamente acotadas, como los hijos de embajadores o de ejércitos invasores, a un grupo amplio de personas en situación migratoria irregular.
Por su parte, la abogada Cecillia Wang, de la ACLU y representante de los demandantes, defendió la interpretación vigente desde el caso Wong Kim Ark de 1898, que establece que casi todas las personas nacidas en suelo estadounidense son ciudadanas. Advirtió que, de prosperar la postura del gobierno, la ciudadanía de millones de estadounidenses podría verse cuestionada.
Tras más de dos horas de deliberaciones, no se observó una mayoría clara entre los jueces dispuesta a reinterpretar la garantía constitucional. Incluso magistrados conservadores formularon preguntas que pusieron en duda las implicaciones prácticas de la postura gubernamental. De ser avalada, alrededor de 250.000 niños por año podrían nacer sin ciudadanía en territorio estadounidense. El fallo se espera entre junio y julio de 2026.