El ministro de Economía participará de la Asamblea de Primavera del organismo, a un año del acuerdo y con un desembolso de US$1000 millones pendiente.
El ministro de Economía, Luis Caputo, viajará este martes a Washington para participar de la Asamblea de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. La visita coincide con el primer aniversario del programa firmado con el organismo y se produce en medio de la negociación por un desembolso pendiente de US$1000 millones.
Caputo estará acompañado por el viceministro de Economía, José Luis Daza, y el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili. Según se informó, su agenda incluirá participación en foros internacionales, como el G20, y reuniones bilaterales con funcionarios, inversores y representantes de organismos. También se prevén contactos con el staff del FMI y, de manera informal, con su directora gerente, Kristalina Georgieva.
La visita ocurre en un momento clave del programa de US$20.000 millones firmado en abril del año pasado, que cumplió un año este fin de semana. Continúa en curso la segunda revisión del acuerdo, de la cual depende el desembolso mencionado. Este proceso, originalmente previsto para enero, se encuentra demorado.
El principal punto de discusión es el incumplimiento en la meta de acumulación de reservas. Según la metodología acordada con el FMI, las reservas netas cerraron 2025 en torno a -US$14.100 millones, frente a una meta revisada de -US$1000 millones. Esto implicó un desvío superior a US$13.000 millones. Para avanzar, el Gobierno prevé solicitar una dispensa (waiver) que permita recalibrar las metas.
Analistas coinciden en que, si bien el BCRA sostuvo un ritmo elevado de compras de divisas, esas adquisiciones no se tradujeron en una mejora equivalente del stock de reservas, ya que parte de los dólares se utilizaron para atender compromisos financieros. La acumulación de reservas y la vuelta al financiamiento voluntario son considerados pilares del programa, ya que determinan la capacidad de repago del país.
En este contexto, Caputo reconoció recientemente diferencias con el staff del FMI sobre el diseño de las metas, planteando la preferencia del Gobierno por objetivos anuales en lugar de trimestrales para ganar flexibilidad. La discusión se da en un escenario financiero exigente, donde el Gobierno decidió no volver a los mercados internacionales en los últimos meses, al considerar que las tasas implícitas en el riesgo país no reflejarían los fundamentos de la economía.
Actualmente, la Argentina es el principal deudor del FMI, con una deuda pendiente de US$56.900 millones, lo que representa cerca del 35% de la cartera total del organismo. Con la mayor parte del financiamiento ya desembolsado, el Fondo busca en esta revisión reforzar el programa y asegurar su sostenibilidad.