La Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba manifestó preocupación por una serie de mensajes intimidatorios en instituciones educativas y redes sociales, e instó a una intervención adulta responsable.
En las últimas semanas se registraron entre nueve y diez casos de amenazas escritas en baños de escuelas y publicadas en redes sociales en la provincia de Córdoba, generando alarma en la comunidad educativa. El contexto se intensificó tras hechos similares ocurridos en otras regiones del país.
Rolando Ayaza, coordinador de la Secretaría de Educación de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), explicó que, si bien la situación no es completamente nueva, ahora adquiere una complejidad mayor al hacer referencia explícita a posibles tiroteos. «Nos alerta bastante», afirmó.
El referente sindical sostuvo que estos episodios deben interpretarse como un síntoma de un problema social más amplio. «Esto es claramente un síntoma de una sociedad altamente complejizada. Hay una ruptura del lazo social que está siendo síntoma ni más ni menos que en las escuelas», señaló.
Ayaza hizo hincapié en la necesidad de analizar lo que subyace a estos mensajes. «Tenemos que pensar la enunciación de estos escritos. ¿Qué le está pasando a los adolescentes que en la escuela están haciendo este llamado de atención?», se preguntó, al tiempo que advirtió que se trata de un acto que «está poniendo en riesgo a otros compañeros y alerta a toda una sociedad».
El dirigente también vinculó el fenómeno con un deterioro general de la convivencia. «La convivencia en estos últimos tiempos ha cambiado en las calles, en las canchas y claramente hace síntoma en las escuelas. Hay muchas situaciones de conflictividad y también situaciones de bullying permanente», remarcó.
Frente a estos casos, las instituciones educativas cuentan con protocolos de actuación. «Lo primero que tiene que hacer la escuela es habilitar la palabra. Intervenir no es juzgar ni criminalizar, sino preguntar qué le está pasando a ese adolescente», explicó Ayaza.
Finalmente, el coordinador de la UEPC reflexionó sobre el rol de los adultos y llamó a una respuesta colectiva. «Nos hemos corrido en muchas situaciones del lugar de autoridad y de la palabra. Hay una soledad de los adolescentes que requiere que los adultos intervengamos. Tenemos que hacernos cargo de las generaciones futuras, que verdaderamente la están pasando mal», concluyó.