domingo, 26 abril, 2026
10.7 C
Buenos Aires
InicioSociedadUn argentino convierte guano de gallina en biofertilizante y recibe reconocimiento global

Un argentino convierte guano de gallina en biofertilizante y recibe reconocimiento global

Nicolás Barbarosch, creador de la startup Caligenia, desarrolló un sistema que transforma residuos orgánicos en biofertilizantes y enmiendas para restaurar suelos degradados. Su proyecto fue distinguido por una iniciativa apoyada por Bill Gates.

A fines de 2022, mientras el debate sobre cambio climático y degradación de suelos cobraba relevancia mundial, una startup argentina comenzó a trabajar en una idea simple pero disruptiva: transformar un residuo contaminante en una herramienta para regenerar la tierra. La empresa se llama Caligenia, nombre inspirado en una diosa de la mitología griega vinculada a la fertilidad y la renovación de la vida natural.

Desde esa concepción, la firma se propuso convertir residuos orgánicos como el guano de gallina en biofertilizantes y enmiendas carbono negativas, capaces de restaurar suelos degradados y contribuir a mitigar el cambio climático. Detrás de esta iniciativa está Nicolás Barbarosch, ingeniero industrial, creador y CEO de la startup, quien encontró en la biotecnología una forma concreta de abordar una preocupación que lo acompaña desde sus años de estudiante: el calentamiento global.

“Caligenia tiene cuatro años, arrancó a fines del 2022”, resumió Barbarosch al recordar el inicio de un proyecto que nació de la combinación entre ciencia, innovación y una visión ambiental de largo plazo. Su recorrido comenzó mucho antes de la creación de la empresa. Estudió en el colegio Pestalozzi y, desde joven, tuvo experiencias internacionales que moldearon su perfil profesional. Mientras estudiaba Ingeniería Industrial en el ITBA, viajó a Alemania como parte de un intercambio estudiantil y luego pasó un mes en Nueva Zelanda. También durante esa etapa universitaria volvió a salir al mundo: pasó seis meses en Beijing, donde profundizó su formación y descubrió tecnologías vinculadas con la transición energética.

“Siempre estuve muy preocupado por el calentamiento global”, contó. En China cursó materias de ingeniería mecatrónica y accedió a una pasantía en una automotriz, donde comenzó a interiorizarse sobre hidrógeno verde, una de las tecnologías consideradas clave para reducir la dependencia de combustibles fósiles. “Aprendí mucho sobre hidrógeno verde, que es una de las tecnologías que a largo plazo va a desplazar a combustibles como el petróleo”, recordó. Antes, en Alemania, había realizado otra pasantía en energías renovables.

De regreso en la Argentina, quiso enfocar su tesis universitaria en hidrógeno verde, pero no encontró oportunidades locales para desarrollarla y terminó trabajando con una empresa de Inglaterra. Luego llegó la pandemia y, con ella, un proceso de reflexión más profundo. “Me empecé a preocupar aún más por el cambio climático”, relató. En ese tiempo, participaba en TechTrek, una organización estudiantil del ITBA dedicada a vincular estudiantes con empresas y levantar capital para proyectos. Esa experiencia lo llevó a Silicon Valley, donde pudo conocer de cerca a fundadores de unicornios argentinos. Y mientras hacía una pasantía en Genneia, una de las principales empresas de energías renovables del país, surgió el contacto que cambió su rumbo.

“Un amigo de la facultad me presentó a un fondo de inversión que se llama Gridx, que junta ciencia con negocios”, explicó. Ese fondo es una aceleradora y venture builder que se especializa en transformar proyectos científicos biotecnológicos en startups exitosas. Actúa como un puente entre científicos y emprendedores de negocios para crear empresas que resuelven problemas de salud, agro y bioindustria. Fue allí donde Barbarosch conoció un proyecto que transformaba guano de gallina en un biocarbón para uso agrícola.

Si bien la tecnología aparecía como prometedora, su alto consumo de energía representaba un obstáculo central para escalar el proyecto. A partir de esa limitación, el equipo decidió diseñar una máquina propia, más eficiente y autosustentable. “Desarrollamos una máquina propia que sea autosustentable, es decir, que no consuma energía y que a la vez encima genere energía renovable”, explicó. Así nació la base tecnológica de Caligenia: un sistema capaz de transformar guano de gallina en biochar, eliminando olores, patógenos y contaminantes, para luego potenciar ese material con bacterias promotoras del crecimiento vegetal.

“Eliminamos el 100% de todos los patógenos y olores que tiene el guano y lo transformamos en un biocarbón con propiedades específicas”, afirmó. Ese proceso, dijo, combina hardware, software, biotecnología e inteligencia artificial para desarrollar insumos orientados a mejorar la salud del suelo y la eficiencia de los cultivos. “Después lo sometemos a un proceso biotecnológico, donde le agregamos bacterias promotoras de crecimiento vegetal”, explicó.

La startup trabaja hoy con dos líneas de productos: una sólida, enfocada en la restauración de suelos degradados, y otra líquida, orientada al tratamiento de semillas para mejorar la respuesta de los cultivos frente a estrés hídrico o térmico. “Queremos que con una inversión muy pequeña el productor pueda obtener mayores rindes y esté protegido si hay sequías, heladas o distintas adversidades ambientales”, sostuvo. La tecnología apunta a distintos tipos de degradación, especialmente en suelos salinos.

Más noticias
Noticias Relacionadas