El director Pavel Talankin, ganador del premio de la Academia por el documental ‘Mr. Nobody Against Putin’, vivió un insólito percance al intentar viajar con la estatuilla como equipaje de mano. La TSA se lo impidió, la estatuilla viajó en bodega y desapareció al llegar a Fráncfort. Días después, Lufthansa confirmó que fue localizada.
Uno de los ganadores del Oscar 2026 vivió un momento inesperado el miércoles 26 de abril en el Aeropuerto JFK de Nueva York. El director de origen ruso Pavel Talankin, ganador del premio al mejor largometraje documental por Mr. Nobody Against Putin, recibió un comentario de una agente de la Transportation Security Agency (TSA) mientras realizaba los trámites de embarque para un vuelo con destino a la ciudad alemana de Fráncfort.
“Usted no puede llevar esto con su equipaje de mano. Podría usarse como un arma”, le dijo la encargada de seguridad al señalar la estatuilla dorada que Talankin había recibido el 15 de marzo. El cineasta intentó argumentar que en vuelos anteriores había llevado el Oscar en la cabina sin problemas, pero la agente mantuvo su postura. Ante la negativa, la estatuilla fue enviada a la bodega del avión de Lufthansa dentro de un envoltorio precario. Sin embargo, al llegar a Alemania, la caja no aparecía por ningún lado.
Después de varios días de incertidumbre, la aerolínea informó oficialmente este fin de semana que el Oscar fue localizado “y se encuentra a salvo bajo nuestra custodia en Fráncfort”, con la intención de restituirlo a su dueño lo antes posible. El documental ganador narra la historia de Talankin, quien desde su lugar como maestro de escuela primaria en una ciudad industrial de Rusia comenzó a oponerse a las imposiciones políticas autoritarias, militaristas y nacionalistas incorporadas a los planes de estudio tras la invasión a Ucrania ordenada por Vladimir Putin. El filme muestra cómo el docente pasó de ser valorado a convertirse en un virtual paria, lo que lo obligó a abandonar su país.
Talankin, que vive en Alemania en condición de exiliado político, se había movido sin problemas en al menos una docena de vuelos con el Oscar en su equipaje de mano desde que lo recibió. En el JFK, el control de seguridad lo frenó y le impidió viajar con la estatuilla (que pesa casi 4 kilos) en la cabina. El cineasta recurrió a un traductor y logró que Lufthansa se ofreciera a acompañarlo hasta la puerta de embarque e incluso guardar la estatuilla en la cabina del piloto, pero la TSA se negó. Como solo viajaba con equipaje de mano, la aerolínea le entregó una caja de cartón para depositar la estatuilla y llevarla a la bodega. Dos empleados de Lufthansa la envolvieron en plástico de burbujas, le dieron una etiqueta a modo de comprobante y se llevaron la caja.
A la mañana siguiente, al llegar a Fráncfort, Talankin comprobó que la caja no aparecía. Lufthansa ordenó una búsqueda interna exhaustiva. Mientras tanto, los ganadores del Oscar pueden solicitar a la Academia de Hollywood una estatuilla de reemplazo en casos excepcionales de extravío o daños graves, pero no fue necesario. Casi dos días después, la aerolínea confirmó que la estatuilla fue localizada y quedó bajo su custodia en Fráncfort.
En el medio quedaron varios interrogantes, como los que planteó desde su cuenta de Instagram el otro director del documental, David Borenstein: “No encuentro ningún otro caso de alguien obligado a facturar el Oscar en un aeropuerto. ¿Habrían tratado a Pavel de la misma manera si fuera un actor famoso o si hablara inglés con fluidez?”. Mr. Nobody Against Putin permanece inédita en la Argentina y no está disponible en ninguna plataforma local de streaming.