Estados Unidos e Irán continúan sin avances en las negociaciones de paz. Donald Trump calificó la propuesta iraní como ‘inaceptable’ y advirtió que el alto el fuego está en riesgo. Mientras, la UE aprueba nuevas sanciones y los mercados financieros ignoran la tensión geopolítica.
La tensión en Medio Oriente se mantiene elevada tras el rechazo del presidente estadounidense, Donald Trump, a la última contraoferta presentada por Irán. Trump calificó la propuesta como “estúpida” y “un pedazo de basura”, y advirtió que el alto el fuego actual está “con soporte vital”. Las negociaciones, que buscan un acuerdo para poner fin al conflicto, parecen haber entrado en un callejón sin salida.
Por otro lado, legisladores israelíes aprobaron un proyecto de ley para crear un tribunal especial que podría sentenciar a muerte a palestinos declarados culpables del ataque de Hamás en 2023, que desencadenó la guerra en Gaza. Además, Emiratos Árabes Unidos llevó a cabo operaciones militares contra Irán en abril, según reveló The Wall Street Journal, lo que suma un nuevo actor al conflicto regional.
El principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, aseguró que su país está “preparado para todas las opciones” y que las Fuerzas Armadas darían “una respuesta ejemplar a cualquier acto de agresión”. En paralelo, Estados Unidos ofrece hasta 15 millones de dólares por información que permita desarticular los mecanismos financieros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
En el plano internacional, la Unión Europea alcanzó un acuerdo unánime para imponer nuevas sanciones a dirigentes de Hamás y a colonos israelíes, aunque no se adoptaron medidas económicas más contundentes contra el gobierno israelí. Los ministros de Exteriores del bloque aún deben definir la lista de organizaciones e individuos sancionados.
A pesar de la incertidumbre geopolítica, los mercados financieros de Nueva York cerraron en verde. El Nasdaq y el S&P 500 marcaron nuevos récords, mientras que el Dow Jones subió un 0,19%. Según analistas, los inversores ignoraron el repunte de los precios del petróleo y consideraron los riesgos geopolíticos como “ruido de fondo”.