El presidente ucraniano Volodimir Zelenski afirmó que el bombardeo ruso contra Kiev y otras ciudades causó daños en la catedral de la Dormición, un templo del siglo XI ubicado en el monasterio de las Cuevas de Kiev.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, declaró este lunes que el ataque del Ejército de Rusia contra la capital ucraniana, Kiev, y otras regiones incluyó el impacto en la catedral de la Dormición, un edificio religioso del siglo XI situado en el monasterio de las Cuevas de Kiev. Según Zelenski, este hecho constituye «uno de los crímenes más graves cometidos por Rusia contra la cultura cristiana hasta la fecha».
Zelenski detalló que «los rusos lanzaron más de 60 misiles contra la capital», de un total de 70 proyectiles dirigidos a territorio ucraniano. Confirmó cuatro fallecidos en Kiev y otros cinco en Járkov. «Mis condolencias a sus familiares y seres queridos», expresó en un mensaje en redes sociales.
El mandatario indicó que la catedral de la Dormición sufrió un incendio a causa del ataque. Señaló que equipos del Servicio Estatal de Emergencias lograron extinguir las llamas en el tejado del complejo.
Zelenski agregó que «los rusos llevaron a cabo un ataque múltiple contra rescatistas en Járkov cuando estaban apagando un incendio provocado por un bombardeo previo contra una instalación industrial», suceso que dejó cinco muertos y nueve heridos. En Dnipró, dijo, «Rusia ha golpeado las instalaciones de una estación de tren, una universidad y varias empresas».
«Así es como Rusia demuestra al mundo su intención de continuar la guerra. Es fundamental que los países del G7, reunidos para su cumbre, respondan con contundencia y de forma decisiva: mayor presión sobre el agresor y mayor apoyo a la defensa aérea de Ucrania, especialmente a sus capacidades antibalísticas», sostuvo Zelenski.
El ministro de Exteriores de Ucrania, Andri Sibiga, afirmó que el presidente ruso, Vladimir Putin, «puso para siempre su nombre en la lista de los peores bárbaros de la historia» por el ataque contra el monasterio de las Cuevas de Kiev, «uno de los lugares más sagrados de la cristiandad». «Debe ser maldito durante siglos, y perderá esta guerra», declaró.
«Desde la Horda en el siglo XIII hasta los nazis y bolcheviques en el siglo XX, los sagrados monasterios de Kiev han sufrido numerosos ataques bárbaros. Ahora nos enfrentamos a terroristas rusos que ya han superado a Estado Islámico en sus crímenes contra el patrimonio cultural», sostuvo Sibiga.
«Solo la escoria rusa, que carece de todo respeto por lo sagrado, puede dañar deliberadamente el monasterio de las Cuevas de Kiev, un sitio único declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y bajo protección especial», criticó Sibiga, quien adelantó que Ucrania «iniciará urgentemente todos los procedimientos relevantes» ante organismos internacionales para «pedir respuestas inmediatas y adecuadas a esta barbarie estatal».
El canciller ucraniano enfatizó que Kiev «espera reacciones firmes por parte de las instituciones y capitales internacionales». «No palabras vagas, silencio ni a los pasos titubeantes. Necesitamos actuar ahora para detener la barbarie rusa», afirmó.
El ataque fue condenado también por Epifanio, metropolitano de Kiev y toda Ucrania, quien lamentó que «como consecuencia del bombardeo ruso» contra el país, «el techo de uno de los lugares más sagrados del mundo cristiano arde». «Pedimos oraciones para salvar el santuario de la destrucción», indicó.
«Otro crimen ruso contra la humanidad, contra la historia, contra el cristianismo. ¿Qué más tiene que hacer el anticristo del Kremlin para que el mundo comprenda que es necesario actuar con decisión para que cese el terror ruso contra Ucrania y los principios mismos de la paz?», se preguntó. «¡Santísima Madre de Dios, detén a Herodes!», concluyó.
Por su parte, el obispo Avraami, obispo del monasterio de las Cuevas de Kiev, señaló que Kiev sufrió «uno de los ataques más graves de los últimos tiempos», incluidos daños en la catedral, integrada «en un santuario único de importancia espiritual, histórica y cultural en Ucrania, que durante siglos ha sido uno de los principales centros de la vida ortodoxa».
Avraami detalló que los primeros esfuerzos se centraron en «proteger los santuarios y garantizar su seguridad» mediante «una evacuación urgente del santuario y los objetos litúrgicos», de los que destacó que «poseen un valor no solo eclesiástico, sino también nacional y universal». Indicó que la respuesta permitió «preservar los santuarios», aunque «se están evaluando los daños causados».
«Todo daño causado a un lugar como este representa una dolorosa pérdida no solo para los creyentes, sino también para todas las personas conscientes de la importancia del patrimonio espiritual, cultural e histórico para las generaciones futuras», afirmó el obispo, quien pidió a la comunidad internacional «prestar atención a la necesidad de proteger el patrimonio espiritual y cultural de Ucrania en el contexto de la guerra».
«La preservación de estos santuarios es una responsabilidad compartida con la historia, el presente y las generaciones futuras. Pedimos a todos aquellos que puedan orar por la victoria y la paz en Ucrania, por Kiev, por todos los afectados por este ataque, así como por la preservación de los santuarios del monasterio de las cuevas de Kiev», concluyó.