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Lucía Amura: de trabajar en Netflix a redescubrir su lugar en Argentina

Tras años en Estados Unidos, donde trabajó para Netflix, la joven argentina regresó al país y enfrentó un proceso de reajuste personal y profesional que la llevó a dividir su vida entre Buenos Aires y París.

Lucía Amura regresó a Buenos Aires después de varios años viviendo en el exterior. En una entrevista, afirmó: “A veces uno puede sentirse extranjero incluso en la propia tierra”. La joven argentina había vuelto a la misma ciudad, a las mismas calles y a muchas de las mismas personas, pero sostuvo que ella ya no era la misma.

Se mudó a un departamento, construyó un hogar junto a su perrita Makai y aprendió a valorar la tranquilidad después de años de vivir entre mudanzas, incertidumbre y cambios constantes. “Sin embargo, también descubrí que encontrar estabilidad no significa dejar de soñar. Había una parte de mí que seguía sintiendo curiosidad por el mundo y que todavía quería seguir explorando, aprendiendo y desafiándose”, señaló al repasar su historia.

Antecedentes y formación

Lucía tenía un sueño desde temprana edad vinculado al mundo de la cinematografía. Al finalizar el secundario, buscó opciones en Buenos Aires, pero no encontró espacios que cumplieran con sus expectativas. Su madre la apoyó desde el primer momento. Comenzó a investigar universidades en el extranjero y, tras ganar seis becas, fue seleccionada para estudiar en Full Sail University en Orlando. Su padre y su hermano se opusieron a la idea, lo que generó tensión familiar. “En ese momento no era consciente, pero hoy sé que todo eso me generó mucha ansiedad, autoexigencia personal y presión”, reflexionó.

Vida en Orlando y Los Ángeles

Lucía llegó a Orlando predispuesta a vivir el presente. “Recién años más tarde, cuando me mudé a Los Ángeles, experimenté lo que en Estados Unidos denominan homesickness (extrañar el hogar)”, declaró. Destacó la organización de la universidad y la rapidez con la que adoptó el idioma. “Recuerdo a mi mejor amiga riéndose a fin de año por mi ‘argentino quebrado’, ya que me expresaba con palabras puertorriqueñas, venezolanas, colombianas, españolas y con el inglés de por medio”, agregó.

Una consejera de carrera le sugirió mudarse a Los Ángeles, consejo apoyado por dos de sus mentores. Arribó a la ciudad con su visa de estudio vigente bajo la modalidad OPT (Optical Practical Training). A las dos semanas, comenzó a trabajar como asistente de producción para una serie de Netflix. “Había escuchado muchas historias desafiantes. Compañeros que no encontraron trabajo hasta meses después de llegar allí, que dormían en sus autos y pagaban suscripciones en gimnasios para poder bañarse y no depender de un alquiler”, relató.

En Los Ángeles, observó que la mayoría de las personas con las que se encontraba eran actores, cineastas, bailarines, músicos, escritores o productores. “También entendí por qué el estado de California es uno de los más populares, especialmente con respecto al clima y su geografía. Tenés de todo: el desierto a pocas horas, las montañas, la nieve, la playa, el mar”, afirmó. Señaló que la inclusión es un aspecto relevante: “Mis valores, confianza y sexualidad crecieron exponencialmente gracias a esto”. Mencionó como aspectos negativos los costos de vida y la vulnerabilidad social en zonas como Skid Row. “En cuanto a la calidad humana es difícil, a mi parecer, hacer nuevos amigos y conocer gente nueva en la ciudad debido al entorno competitivo y a la cultura del hustle”, sostuvo.

“A pesar de mi experiencia, como todo en la vida, nada es regalado y los trabajos no caen del cielo. Yo, aparte, fui como freelancer, donde las circunstancias son otras y todo cuesta más”, reflexionó. “Elegí este camino para desarrollarme como artista, crecer como persona y realizar mi sueño. Ojo, pasé por muchos momentos en los cuales las cosas no fueron como esperaba, numerosas decepciones, momentos personales complicados, pero de todo aprendí y me llevo infinidad de enseñanzas”.

Regreso a Argentina y reajuste

Su permiso para trabajar bajo el OPT estaba llegando a su fin. Meses antes de que su visa caducara, recibió una oferta laboral que le permitiría quedarse en Estados Unidos, pero la propuesta cayó por motivos externos. Decidió regresar a Argentina. “Definitivamente fue muy difícil volver a Argentina y reajustarse. Transcurrir esto durante la pandemia me causó mucha ansiedad, depresión y complicaciones en mi salud. A la par, trabajando para una empresa bastante complicada. No es fácil ‘volver para atrás’. Las amistades son diferentes, la calidad de vida es otra, todo significa un cambio radical”, afirmó.

“La Luli que vivía en Argentina, definitivamente no es la Luli de hoy”, dijo. “Y, sin dudas, me considero una afortunada, no por el privilegio de haber vivido en aquellas ciudades del primer mundo, sino más bien por haber apostado ante todo por mí, por ese sueño y mi felicidad, sin embargo, una vez más, todo cambió”.

Nueva etapa entre París y Buenos Aires

Años después, volvió a subirse a un avión para comenzar una nueva etapa en París. “Hoy me encuentro viviendo entre París y Buenos Aires, combinando mi trayectoria en la industria cinematográfica con una nueva etapa profesional dentro del marketing digital. Un camino que jamás imaginé recorrer, pero que me permitió descubrir nuevas facetas de mí misma y seguir creciendo, tanto en lo personal como en lo profesional”, declaró.

“Hoy, acercándome a los 30, me siento orgullosa por los lugares que tuve la oportunidad de conocer, los proyectos que concreté y las personas que encontré en el camino: los amigos que se convirtieron en familia, los profesionales que me inspiraron a crecer y, sobre todo, por haber conservado intactas mis ganas de aprender, de crear, de viajar y de seguir apostando por aquello que me apasiona”, concluyó.

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