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Informe de la Cruz Roja: 697 millones de personas afectadas por desastres naturales entre 2020 y 2024

Un informe de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC) revela que 697 millones de personas resultaron afectadas por 14.348 desastres naturales en el quinquenio 2020-2024. El documento alerta sobre el impacto de la desinformación en la gestión de emergencias humanitarias.

Madrid, 24 jun (EFE).- Unos 697 millones de personas en el mundo se vieron afectadas en el quinquenio 2020-2024 por 14.348 desastres naturales, según el Informe Mundial de Desastres presentado este miércoles en Madrid por Cruz Roja Española. El informe señala que las emergencias ya no son solo físicas, sino también informativas, debido a las «narrativas dañinas» que inciden en la reacción ante las crisis y en el acceso a las ayudas humanitarias.

El documento pone el acento en el reto de la desinformación y su impacto en la gestión de los desastres. «La desinformación es una urgencia política. Por primera vez el informe dice que no es un tema solo de comunicación: una operación humanitaria que no tenga en cuenta la desinformación será muy difícil», afirmó Xavier Castellanos, subsecretario para el Desarrollo y la Coordinación de las Sociedades Nacionales de la IFRC.

Castellanos destacó el mensaje «Detente, verifica y comparte» como una guía simple a seguir. Se refirió a un vídeo que mostraba cuerpos arrojados a una fosa común en Sudán y atribuía erróneamente la acción a la Media Luna Roja. Ese hecho provocó que varios gobiernos retiraran su apoyo financiero y que los voluntarios que se dedicaban a enterrar cadáveres fueran atacados. «Tomó un año entero desmentir una mentira extendida en horas», lamentó. «La desinformación es la pandemia más extendida. Sabemos que existe, pero le restamos importancia», añadió.

El secretario general de la IFRC, Jagan Chapagain, afirmó en el informe que «la información es tan esencial como la comida, el agua y el refugio». Y agregó: «La información también puede causar daño», con ejemplos como «durante los brotes de enfermedades, cuando los rumores superan los consejos de salud; después de los desastres, cuando la desconfianza dificulta la entrega de ayuda; y en los conflictos armados, cuando las narrativas incendiarias aumentan la violencia».

El número de personas afectadas por los desastres creció respecto al quinquenio anterior tanto en los directamente implicados (697 millones) como en los desplazados (105 millones). En el período estudiado murieron 271.000 personas por esta causa. Entre enero de 2020 y diciembre de 2024, quienes necesitaron asistencia humanitaria pasaron de 192 a 433 millones. Se registraron 14.348 desastres, comparados con los 5.664 del período 2015-2019, aunque parte del aumento se justifica por la mejora en la recogida de datos, sobre todo de episodios a pequeña escala.

Las inundaciones fueron el desastre que motivó más peticiones de ayuda humanitaria internacional, con 225 solicitudes. «Dado que los peligros hidrometeorológicos son los principales responsables de riesgo, se prevé que estas cifras aumenten en los próximos años» debido al cambio climático, señala el informe, titulado ‘Verdad, confianza y acción humanitaria en la era de la información dañina’. El 84 % de los desastres ocurrió en solo 37 países.

El informe define ‘información dañina’ como aquella que «tiene el potencial de causar, contribuir o resultar en daño a una persona o entidad». «En una era marcada por extremos climáticos sin precedentes, un número creciente de desastres y emergencias y la reducción de los presupuestos humanitarios (…) las emergencias de hoy no son solo físicas, también son informativas», subrayan los autores. «Hacer frente a este desafío requiere un cambio en la forma en que el sector humanitario se prepara, mitiga y contrarresta activamente la información perjudicial. El sector ni está totalmente equipado para responder ni es el único responsable, por lo que la respuesta colectiva es esencial», añade.

La información dañina, indican, no es solo «ruido de fondo», porque «tiene consecuencias directas y tangibles para las operaciones humanitarias». El informe subraya que «el cambio climático, las dudas sobre las vacunas y la migración» se encuentran entre los temas «en los que prospera la información perjudicial».

Entre las propuestas se incluyen escuchar antes de actuar, contar con las comunidades locales y comunicar aunque no se tengan las respuestas, porque el silencio abre la puerta a la desinformación. Los autores también recomiendan a los estados que integren la gestión de la información dañina en los marcos de preparación y respuesta a las crisis e inviertan en sistemas de alerta temprana; a los actores humanitarios, que se capaciten en verificación de rumores; y a las comunidades locales que hagan un seguimiento de los rumores y actúen como intermediarios de confianza.

El informe «hace un llamamiento a los gobiernos, los actores humanitarios, los medios de comunicación, empresas y comunidades tecnológicas para reconocer que la fiabilidad de información es una cuestión de vida o muerte». «La información dañina no es nueva, pero hoy se mueve con una velocidad y un alcance sin precedentes», enfatiza.

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