El secretario general de ADIMRA, Juan Fernando Torresi, describió la situación del sector de maquinaria agrícola en la ciudad santafesina, donde la demanda está deprimida y las fábricas reducen turnos para preservar el empleo.
La industria metalúrgica en Las Parejas, Santa Fe, uno de los principales polos de producción de maquinaria agrícola del país, registra una utilización de capacidad instalada inferior al 40%, según informó Juan Fernando Torresi, secretario general de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
Torresi declaró que “en términos subjetivos es angustiante. En términos objetivos, hay una gran caída interanual de la actividad”. El dirigente explicó que las plantas del sector trabajan con menos pedidos y menos horas de producción, sin señales claras de recuperación en el corto plazo.
El problema no se atribuye a la competencia importada. Torresi sostuvo que “la maquinaria agrícola y los bienes de capital que se fabrican en Argentina son muy competitivos, incluso con capacidad exportable”. El punto central, según indicó, es la demanda deprimida.
El contexto incluye una buena producción agrícola y precios favorables en la ganadería, pero el productor no está renovando maquinaria. Torresi señaló que muchos productores no son dueños de la tierra, sino arrendatarios, y que “el que deja de comprar, arregla la máquina”. Esto impacta en toda la cadena: fabricantes de equipos, fundiciones, autopartistas agrícolas y proveedores de tecnología.
En las fábricas, la menor actividad lleva a reducir turnos o ajustar horas. Torresi afirmó que “el industrial metalúrgico trata de mantener la capacidad en el corto plazo. Se inventa trabajo”, mediante tareas como reparaciones postergadas o mantenimiento de la planta, para evitar despidos. Las pymes metalúrgicas buscan no desprenderse de su capital humano, que se forma dentro de la empresa con experiencia y capacitación propia.
Las Parejas, reconocida como capital nacional de la pyme agroindustrial, había alcanzado pleno empleo. Torresi indicó que hoy no se observa una ola de despidos generalizada, pero sí una baja fuerte en el ritmo de trabajo. “La utilización de la capacidad por debajo del 40% no genera solamente menos posibilidades de trabajo o de mejorar salarios, sino también desgano y desmotivación porque no hay perspectivas”, señaló.
El dirigente agregó que sectores vinculados a la energía, la minería o la logística muestran otro dinamismo, mientras que los segmentos atados al agro, la construcción o la línea blanca enfrentan un contexto más difícil. Algunas empresas buscan reconvertirse, pero Torresi advirtió que “el sector productivo argentino es dinámico, innovador y competitivo. Pero no puede todo el tiempo tratar de reconvertirse”.
Hacia adelante, Torresi no prevé una recuperación generalizada para el segundo semestre, aunque pueden existir nichos con mejora estacional. “Hace mucho tiempo que no tenemos estos pisos”, remarcó. Las fábricas, mientras tanto, buscan sostenerse a la espera de un cambio de panorama.