Las altas temperaturas en España se han vinculado con 1.646 muertes desde el inicio del verano, según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III.
Las altas temperaturas en España se han vinculado con 1.646 muertes desde que comenzó el verano el pasado 21 de junio y hasta el 11 de julio, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III. De ellas, 990 eran mujeres y 656 hombres.
De acuerdo a las estimaciones de este sistema, el día que se reportó el mayor exceso de mortalidad fue el 10 de julio, con un total de 138 fallecimientos, seguido del 9 de julio, que sumó 130. Desde que comenzó el verano hace tres semanas, España ha registrado dos olas de calor que han dejado valores por encima de los 42 grados en numerosos puntos del país.
Por regiones, el impacto del calor extremo en España ha sido especialmente notable en Cataluña, que encabeza la lista con 164 muertes atribuibles al calor, seguida de Andalucía, con 120, Madrid, con 113, País Vasco, con 109 y Castilla y León, con 95. Estos datos se añaden a los registrados el pasado mayo, mes en el que se contabilizaron 101 fallecimientos debido a las altas temperaturas, el mayor número para ese periodo desde que existen registros.
Europa es el continente que más rápido se calienta. En estos últimos días, el calor también ha impactado con fuerza en otros países europeos como Alemania, que ha registrado más de 5.000 muertes, y Francia, que ya suma más de 2.000. La temperatura media en Europa ha aumentado unos 0,56 grados Celsius por década desde mediados de los años 90, casi el doble que la media global, según datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus. La Comisión Europea ha advertido de que los veranos que hoy se consideran extremos “podrían convertirse en la norma”.
Alejandro Sáez Reale, especialista en calor extremo en la Organización Meteorológica Mundial (OMM), explicó hace unos días en entrevista con Infobae que los cambios en los patrones meteorológicos, el aumento de la radiación solar, la disminución de la cobertura de nieve en el suelo y la reducción de partículas contaminantes, que devuelven parte del calor solar al espacio, son algunos de los principales factores que explican por qué Europa es el continente que más rápido se calienta.
No obstante, la mayoría de los fallecimientos vinculados al calor no se producen por golpes de calor, sino porque las altas temperaturas empeoran afecciones ya existentes, según señalan los especialistas. El calor extremo puede desestabilizar enfermedades previas, como las cardiovasculares o respiratorias, lo que incrementa el riesgo para quienes tienen condiciones de salud crónicas o son especialmente vulnerables.
Los expertos también advierten que las olas de calor no solo se presentan con mayor frecuencia, sino que llegan antes y se prolongan durante más días, un patrón que se ha hecho evidente en los últimos años, con episodios que superan registros históricos tanto en intensidad como en duración.