El Instituto Nacional del Agua advirtió que el fenómeno climático mantendrá niveles elevados de caudal en el río Uruguay hasta fines de octubre, con repuntes continuos y un sistema altamente reactivo.
El fenómeno climático El Niño continúa ejerciendo influencia sobre la cuenca del Plata, manteniendo al río Uruguay en una condición de aguas altas que se extenderá hasta fines de octubre, según los últimos monitoreos del Instituto Nacional del Agua (INA). Los especialistas en hidrología señalaron que “el sistema se encuentra altamente reactivo”.
En la cuenca del sistema hídrico internacional de América del Sur, las precipitaciones acumuladas durante los últimos meses superaron las medidas históricas. Ese excedente provocó repuntes sucesivos que impiden que el río recupere sus niveles medios habituales.
El ingeniero y referente del INA, Juan Borus, afirmó que “el comportamiento del río Uruguay mantendrá una dinámica de repuntes continuos. Estamos ante un escenario donde la variabilidad climática exige previsión permanente por parte de los municipios costeros, ya que las aguas altas continuarán manifestándose con fluctuaciones importantes hasta entrada la primavera”.
Las declaraciones indican que la tendencia no contempla un descenso rápido ni definitivo en el corto plazo. La variabilidad será la regla general, alternando breves períodos de estabilización con nuevos repuntes a medida que se registren pasajes de frentes fríos y sistemas de baja presión.
La presencia de El Niño Oscilación del Sur (ENOS) alteró el régimen de lluvias en América del Sur. En la cuenca del río Uruguay, las precipitaciones acumuladas superaron las medias históricas. Este excedente hídrico provocó repuntes sucesivos que impiden que el río recupere sus niveles medios habituales.
Las represas hidroeléctricas de la región, como Salto Grande, mantienen un seguimiento y maniobras de laminación para amortiguar los picos de crecida, aunque la magnitud de los aportes entrantes limita el margen de maniobra.
La prolongación de la condición de aguas altas en el río Uruguay tiene consecuencias directas en la infraestructura costera, la actividad agropecuaria y la vida cotidiana de las comunidades ribereñas:
- Poblaciones costeras: ciudades como Concordia, Colón, Concepción del Uruguay y Santo Tomé mantienen activos sus protocolos de emergencia civil. El riesgo de anegamientos urbanos en zonas bajas sigue siendo elevado.
- Sector productivo y ganadería: los productores ganaderos de islas y zonas anegables debieron reprogramar la evacuación de hacienda hacia campos altos, afrontando mayores costos logísticos y operativos.
- Navegación y puertos: la navegación comercial y deportiva se ve condicionada por las fuertes corrientes, la presencia de camalotales y la flotación de restos de poda o troncos arrastrados por las corrientes.
El Instituto Nacional del Agua recomendó a las autoridades locales, defensas civiles y a la población en general mantenerse informados mediante los partes hídricos diarios.
Se insta a las autoridades a anticipar posibles contingencias operativas durante el periodo crítico que se extenderá hasta octubre de 2026.