Un recorrido de quince días por el sur de España conecta pueblos blancos, playas atlánticas y ciudades mediterráneas. El itinerario incluye Sevilla, Cádiz, Tarifa, un cruce en ferry a Tánger y una travesía en catamarán por Ibiza y Formentera.
Un grupo de seis personas, con edades y ritmos distintos, realizó un viaje de quince días por el sur de España en automóvil. El recorrido comenzó en Madrid, donde tomaron un tren AVE hacia Sevilla. El trayecto duró aproximadamente dos horas y media.
En la estación Santa Justa alquilaron un automóvil. Durante el viaje, el grupo convivió en el vehículo con mochilas, cargadores, botellas de agua y mapas. Hubo cambios de conductor y conversaciones que surgieron sin un motivo específico.
Antes de dirigirse a la costa, dedicaron unas horas a Sevilla. Visitaron la Catedral, el Real Alcázar y la Plaza de España. Estos sitios reflejan la convivencia de influencias cristianas, romanas y árabes en la región.
Por la tarde, emprendieron un trayecto de aproximadamente 150 kilómetros hacia Vejer de la Frontera. La ruta atravesó campos verdes, extensiones de molinos eólicos y colinas. Vejer es uno de los pueblos blancos de Andalucía, con fachadas encaladas y calles estrechas.
Durante tres noches, el grupo se alojó en Vejer y exploró la provincia de Cádiz. Visitaron la playa de El Palmar, extensa y con oleaje atlántico. Continuaron hacia Barbate, una localidad vinculada a la pesca. Luego visitaron la playa de Bolonia, donde se encuentra una duna de arena blanca que avanza empujada por el viento. Desde la cima se observa mar, bosque y arena.
El siguiente destino fue Zahara de los Atunes, localidad que nació vinculada a las almadrabas y la pesca del atún rojo. Allí hay restaurantes y playas amplias.
Luego llegaron a Cádiz, una de las ciudades más antiguas de Europa, rodeada por el océano. Una rambla recorre la ciudad junto al mar.
El grupo continuó hacia Tarifa, ubicada en el punto más angosto del estrecho de Gibraltar, a 14 kilómetros de Marruecos. En Tarifa, el viento permite la práctica de kitesurf y windsurf.
Tomaron un ferry desde Tarifa hacia Tánger, en Marruecos. El viaje duró aproximadamente una hora. En Tánger visitaron mercados, murallas, las Cuevas de Hércules y una playa donde se observan camellos. Se alojaron en una casa tradicional marroquí. Durante la estadía probaron tiburón.
De regreso a Andalucía, se dirigieron a Estepona, en la Costa del Sol. Desde allí visitaron Marbella, cuyo casco histórico mantiene el encanto andaluz. También visitaron Málaga, ciudad natal de Picasso, que combina playas urbanas, museos y vida callejera.
El último destino en la ruta fue Nerja, conocida como Balcón de Europa. Desde allí se observan acantilados, montañas y el mar Mediterráneo.
Tras recorrer casi mil kilómetros, devolvieron el automóvil en Sevilla y volaron a Ibiza. Allí pasaron cuatro días a bordo de un catamarán para ocho personas, con un capitán llamado Iván. Durante la travesía visitaron calas remotas de Ibiza y Formentera. En Ibiza recorrieron Dalt Vila, el casco antiguo declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1999. En Formentera visitaron la playa Beso Beach y un pueblo de arquitectura mediterránea.