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CAME: sin integración nacional no hay desarrollo posible

El presidente honorario de CAME, Osvaldo Cornide, sostiene que el desarrollo argentino requiere una política deliberada de integración territorial, infraestructura, crédito productivo y un federalismo fiscal que incentive el valor agregado en las provincias.

El presidente honorario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Osvaldo Cornide, publicó un artículo en el que sostiene que la Argentina no logrará un desarrollo integral sin una política deliberada de integración nacional. Según Cornide, el desequilibrio entre el centro y el interior no es una fatalidad geográfica, sino el resultado de la ausencia de decisiones que promuevan la industrialización y el valor agregado en las provincias.

Cornide señaló que, cuando las regiones quedan libradas a la sola fuerza del mercado, el capital y la inversión tienden a concentrarse en los distritos que ya cuentan con escala e infraestructura, mientras que las zonas rezagadas sufren efectos de drenaje: pierden inversión, población y horizonte. Citó al economista Albert Hirschman, quien describió la tensión entre los efectos de goteo y los efectos de polarización, y concluyó que, sin una política deliberada, el mercado ensancha la brecha entre el centro y la periferia.

El dirigente empresarial afirmó que el patrón de economía de enclave, en el que las provincias exportan materia prima sin poder industrializarla ni retener el valor generado, condena a regiones enteras a financiar un desarrollo del que no participan. En ese sentido, propuso tres herramientas concretas: infraestructura que conecte el territorio (redes viales, ferroviarias, energéticas y digitales), crédito y promoción para radicar actividad industrial en las provincias, y un federalismo fiscal que premie la producción y el valor agregado local.

Como ejemplos internacionales, Cornide mencionó los fondos de cohesión de la Unión Europea y el sistema de compensación entre los Länder alemanes, que redistribuyen recursos para equiparar las capacidades productivas regionales. También advirtió sobre el caso del Mezzogiorno italiano, donde las transferencias asistieron el consumo sin construir capacidades productivas.

El artículo concluye que el arraigo es una variable económica de primer orden, y que dejar a la mitad del territorio en el rol de enclave es más costoso que una política de integración. Según Cornide, la Argentina tiene los recursos y el potencial para desarrollarse, pero necesita un proyecto que incluya a todas las provincias en la producción, el trabajo y el valor agregado.

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