La causa por el femicidio de Mailén Antonich incorporó nuevas líneas de investigación tras el análisis de cámaras de seguridad y una declaración testimonial. La cronología del caso fue modificada y se allanó la vivienda de la exsuegra de la víctima.
La investigación por el femicidio de Mailén Antonich, cuyo cuerpo fue hallado el domingo 2 de agosto en el Balneario Cero de Mar del Plata, incorporó dos nuevas líneas de trabajo. El análisis de las cámaras de seguridad del predio modificó la cronología inicial, y una declaración testimonial llevó a la Justicia a allanar la casa de la exsuegra de la víctima.
Las imágenes obtenidas por la DDI de la Policía de la Provincia de Buenos Aires ubicaron a Mailén Antonich en el complejo el viernes 31 de julio alrededor de las 15, y no el sábado 1 de agosto como se había asentado en la denuncia de paradero presentada por su familia en la Comisaría 16. Según una fuente del expediente, en las grabaciones se observa a la joven caminando por el complejo mientras es seguida por un hombre, hasta perderlos de vista.
Las cámaras del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) del Municipio de General Pueyrredón, que podrían haber permitido reconstruir los movimientos posteriores, no funcionaban en el momento del hecho.
El fiscal Carlos Russo, a cargo de la causa, dispuso el secreto de sumario por 48 horas y amplió las declaraciones de los familiares. La madre de Mailén, María de los Ángeles Mariscal, declaró que su hija salió de su casa el viernes 31 de julio, lo que coincidió con las filmaciones.
La denuncia por averiguación de paradero fue formalizada durante la madrugada del domingo 2 de agosto. Poco después, un llamado al 911 derivó en el procedimiento en el balneario, donde se encontró el cuerpo y se detuvo a dos sospechosos.
El teléfono celular de Mailén no fue hallado. Tampoco se determinó qué ocurrió con un supuesto estado de WhatsApp que, según la familia, mostraba el ingreso al balneario el sábado 1 de agosto a las 17:04, elemento que no coincide con la nueva secuencia temporal.
El conductor que trasladó a la víctima al lugar se presentó espontáneamente ante la Policía acompañado por un abogado y quedó a disposición de la Justicia.
En paralelo, una declaración testimonial abrió una segunda línea de investigación. Paula Daniela Vidal, excuñada de Mailén, declaró que su madre, María Mercedes Vidal, mantuvo una conversación telefónica el jueves 30 de julio con un hombre. Según su testimonio, que habría sido escuchado por su hijo menor, la mujer manifestó que le pagaría cuando “terminara el trabajo” de matar a Mailén.
Ante esa declaración, el fiscal Russo ordenó allanar la vivienda de María Mercedes Vidal, en la calle Labardén al 3300 de Mar del Plata. Se secuestraron siete teléfonos celulares que serán peritados. No se adoptaron medidas restrictivas contra la mujer.
La investigación estableció que Mailén había denunciado al padre de una de sus hijas por incumplimiento de la cuota alimentaria y que existieron amenazas anteriores contra ella. Además, se detectó una relación de cercanía entre familiares del padre de la hija mayor de la víctima y uno de los dos hombres detenidos.
“Organizaron esto para matarla. Ella fue ahí engañada”, sostuvo la madre de Mailén, quien planteó que una supuesta entrevista laboral habría funcionado como maniobra para llevarla al balneario.
Por el femicidio permanecen detenidos Agustín Nicolás Díaz Bartolomé, de 26 años, y José Luis Aquino, de 27, ambos serenos del lugar donde apareció el cuerpo.
Según el relevamiento del Observatorio de las Violencias de Género Ahora Que Sí Nos Ven, realizado junto con la Universidad Nacional del Delta, entre el 1 de enero y el 31 de julio se contabilizaron 147 víctimas letales de violencia de género en Argentina. Del total, 119 fueron femicidios directos, 17 femicidios vinculados, siete instigaciones al suicidio y cuatro travesticidios o transfemicidios. Esto implica que una mujer fue asesinada cada 35 horas durante los primeros siete meses del año. Se registraron 234 intentos de femicidio, equivalentes a uno cada 25 horas.
El informe indicó que el 64% de los agresores eran parejas o exparejas de las víctimas y que el 15% de las mujeres asesinadas había realizado al menos una denuncia previa. Como consecuencia de estos crímenes, al menos 145 niñas, niños y adolescentes quedaron huérfanos durante ese período.