El municipio bonaerense de Colón aplica un coeficiente de producción para el cobro de la tasa vial rural. Productores cuestionan la fórmula y el estado de los caminos.
La tasa vial rural en el municipio de Colón, provincia de Buenos Aires, es objeto de análisis. La ordenanza municipal establece que el valor a pagar por hectárea surge de aplicar un coeficiente sobre una base integrada por medio litro de gasoil y medio kilogramo de novillo. De esta forma, el monto varía según los precios de esos productos.
La fórmula implica que, cuando aumenta el precio de la carne, también aumenta la carga para el productor rural, aun si las condiciones de los caminos no cambian. La relación entre la cotización del novillo y el costo de mantenimiento de los caminos no es directa, según indican productores de la zona.
El mantenimiento de caminos requiere combustible, motoniveladoras, repuestos, alcantarillas, personal y materiales. La fórmula elegida permite que el municipio recaude más cuando los precios del sector mejoran, indicaron fuentes del sector agropecuario.
Desde el punto de vista jurídico, una tasa se justifica por la existencia de un servicio concreto y mensurable prestado al contribuyente. Cuando el criterio de cálculo depende de variables ajenas al costo del servicio y vinculadas a la capacidad económica del productor, el esquema se asemeja a un impuesto, señalaron especialistas consultados.
La diferencia entre tasa e impuesto tiene implicancias constitucionales. Los impuestos están sujetos a límites más estrictos que las tasas. Si una tasa se comporta como un impuesto, podría exceder las facultades municipales, indicaron las mismas fuentes.
Los productores consultados manifestaron que la discusión pública no se centra en indicadores como el monto recaudado, el destino de los fondos, los kilómetros mantenidos, la cantidad de máquinas operativas o el costo real por kilómetro intervenido.
La ordenanza fue aprobada por el Concejo Deliberante de Colón. Algunos contribuyentes denominan al órgano como “concejo de delirantes”, en referencia a la aprobación de mecanismos de recaudación que, a su criterio, responden a necesidades fiscales y políticas de la administración local.
La tasa vial rural es un tema recurrente en la agenda del sector agropecuario de la región. El estado de los caminos rurales es motivo de reclamos permanentes, según los productores.
La modificación de la fórmula de cálculo puede realizarse mediante una nueva ordenanza, impulsada por el Ejecutivo municipal, que cuenta con influencia sobre las mayorías legislativas locales, indicaron fuentes del ámbito político local.